El proyecto minero Vicuña, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol en San Juan, obtuvo la aprobación de su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un paso considerado estratégico para avanzar hacia la Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés) que deberán adoptar sus accionistas, las mineras BHP y Lundin Mining.
La confirmación fue realizada por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de su cuenta de X, donde destacó que se trata de una de las inversiones mineras más importantes en marcha en el país. Según había señalado previamente el funcionario, el proyecto compromete inversiones aceleradas por al menos US$ 2.000 millones durante los primeros dos años desde la aprobación del régimen.
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Tal como explicó su CEO, Ron Hochstein a Los Andes, la aprobación del RIGI era uno de los hitos más relevantes que aguardaban los accionistas para continuar con el proceso de evaluación económica y financiera que desembocará en la FID, prevista antes de fin de año.
El régimen otorga estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera de largo plazo, aspectos considerados fundamentales para un emprendimiento que demandará desembolsos multimillonarios durante varias décadas.
Una inversión de US$ 18.000 millones
Vicuña se perfila como uno de los mayores desarrollos de cobre, oro y plata del mundo. De acuerdo con la Evaluación Económica Preliminar (PEA) presentada este año, durante los primeros 25 años completos de producción el proyecto estima un promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata.
La inversión total proyectada a lo largo de su vida útil alcanza los US$ 18.000 millones, lo que lo ubica entre las mayores apuestas de capital de la historia minera argentina.
La primera etapa demandará aproximadamente US$ 7.000 millones y contempla el inicio de la producción en 2030. Durante 2026 se prevé avanzar con la ingeniería de detalle, la adquisición de equipos críticos, los primeros movimientos de tierra y distintas obras de infraestructura, entre ellas mejoras viales y ampliaciones del campamento.
Desarrollo en tres etapas
El esquema de construcción fue diseñado para acompañar la maduración de los distintos recursos minerales que conforman el distrito.
La primera fase estará centrada en el desarrollo de Josemaría, considerado el núcleo inicial del proyecto.
Posteriormente, la segunda etapa incorporará los recursos de óxidos de Filo del Sol mediante la construcción de una planta específica para recuperar cobre, oro y plata. Esta instancia permitirá además remover la capa de óxidos que cubre los recursos sulfurados del yacimiento.
La tercera etapa prevé la expansión de la planta concentradora y el desarrollo de los sulfuros de Filo del Sol. El objetivo es alcanzar una capacidad de procesamiento cercana a las 293.000 toneladas diarias. Para ello se sumará infraestructura estratégica bajo esquemas de outsourcing, incluyendo una planta desalinizadora, sistemas de transporte de concentrado y una planta de tratamiento.