18 de noviembre de 2014 - 00:00

Una muestra de nerviosismo

El video ultraviolento difundido el domingo por el grupo Estado Islámico, que muestra decapitaciones simultáneas y la cabeza de un rehén estadounidense, es una muestra de su nerviosismo tras sus derrotas militares, según los expertos.

La grabación de 15 minutos marca una nueva etapa en la brutalidad reivindicada por el EI porque muestra la decapitación de 18 soldados y la cabeza cortada en el suelo de Peter Kassig, un trabajador humanitario estadounidense.

“El grupo ha abandonado su comunicación disciplinada y hace todo lo posible para dirigir su mensaje a sus partidarios y a sus enemigos”, indica el grupo de reflexión Soufran.

El nuevo video rompe con el estilo de los videos de decapitaciones publicados hasta ahora. Los condenados ya no llevan el uniforme naranja que recordaba a los prisioneros de Guantánamo ni tampoco se dirigen a la cámara.

El video es en gran parte un montaje de imágenes de propaganda y empieza con una infografía de un mapa del mundo para mostrar los deseos expansionistas del EI.

Por primera vez incluye una puesta en escena muy cuidada, en la que se ve la decapitación de 18 hombres, presentados como soldados del gobierno de Bashar al Assad.

Uno detrás de otro, los yihadistas, con la cara descubierta, toman un cuchillo y se ponen en fila para decapitar a las víctimas al mismo tiempo. “Creo que podemos relacionar este video con las derrotas que ha sufrido el EI”, asegura Aymenn al Tamimi, un experto en grupos yihadistas y miembro del Forum Moyen-Orient.

En Washington, varios responsables y expertos militares creen que el EI ya ha logrado su punto máximo de expansión desde que el 9 de junio lanzó una ofensiva fulgurante en Irak para crear un “califato” y que ahora podría empezar a perder terreno.

En Siria, el EI habría perdido cerca de 700 hombres en la batalla de Kobane, la localidad turca situada cerca de la frontera turca que el grupo intenta conquistar desde hace dos meses.

“La ultra-violencia de estos videos tiene dos objetivos: el primero conseguir nuevos adeptos, dar confianza a los que dudan y evitar deserciones”, explica Dalia Ghanem Yazbeck, investigadora del Centro Carnegie para Oriente Medio.

“En segundo lugar es una muestra de su potente poder militar [...] que puede actuar contra cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento”, añade.

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