21 de noviembre de 2014 - 00:00

Una excéntrica aristócrata

Conocida por su inimitable cabellera blanca rizada, su ropa de vivos colores y su inmensa fortuna, la duquesa de Alba era la aristócrata con más títulos nobiliarios del mundo, convertida en leyenda y rodeada de mitos que a veces le divertía desmontar. Debido a sus más de 40 títulos nobiliarios, “el rey de España y la reina de Inglaterra deberían descubrirse” ante ella, aseguraba un guía del palacio madrileño de Liria, donde el 28 de marzo de 1926 nació esta excéntrica aristócrata.

Sin pelos en la lengua y famosa por su desparpajo, la duquesa echó por tierra esta extendida leyenda en 1988: “Eso es literatura”, lanzó durante una visita de la reina Isabel II de Inglaterra a Madrid. Cayetana -como se la conoce afectuosamente en España- se inclinó respetuosamente ante la monarca, antes de recordar juntas su infancia en Londres, cuando el padre de la duquesa era embajador allí y ella iba a Buckingham a visitar a la entonces princesa inglesa.

Contribuyendo al mito, la prensa británica llegó a asegurar, antes del referéndum sobre la independencia de Escocia en setiembre, que Cayetana Fitz-James Stuart, descendiente de la dinastía Estuardo, podía ser una “prometedora candidata” a un trono escocés.

En 2011, fiel a su habitual espontaneidad, la veterana novia, cuyas extravagantes facciones hacen sospechar un abuso de la cirugía estética, se quitó los zapatos y, ante sus admiradores, bailó descalza una rumba al son de guitarras y panderetas, en su cortijo sevillano, el Palacio de las Dueñas.

Decimoctava jefa de la Casa de Alba, título que le da derecho a entrar a caballo si quiere en la catedral de Sevilla, Cayetana incrementó el inmenso legado de sus antepasados.

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