El arzobispo uruguayo Daniel Sturla se manifestó “impactado” por su nombramiento como cardenal por el papa Francisco y lo consideró “una deferencia para con la Iglesia uruguaya”, que tendrá al segundo cardenal de su historia.
El arzobispo uruguayo Daniel Sturla se manifestó “impactado” por su nombramiento como cardenal por el papa Francisco y lo consideró “una deferencia para con la Iglesia uruguaya”, que tendrá al segundo cardenal de su historia.
“Quedé y aún estoy impactado por la noticia”, dijo Sturla a periodistas tras presidir la misa dominical en la Catedral, en la que compartió con los fieles el anuncio realizado más temprano por el Papa en el Vaticano.
Consultado sobre si la decisión papal le da un destaque especial a Uruguay dentro de la Iglesia Católica, Sturla indicó: “Yo creo que sí. Yo hace muy poco que soy arzobispo de Montevideo. (...) Yo lo entiendo como una distinción para la Iglesia uruguaya, más que para mí”.
Uruguay -el país con menos católicos de América latina después de la comunista Cuba, y con una larga tradición de secularidad- había tenido hasta ahora un solo cardenal: Antonio María Barbieri (1892-1979), arzobispo de Montevideo que había sido nombrado cardenal por Juan XXIII en 1958, recordó el domingo la Conferencia Episcopal Uruguaya en un comunicado.
Sturla, un sacerdote salesiano de 55 años, fue nombrado arzobispo de Montevideo por el Papa Francisco en febrero de 2014.