Tras la caída del presidente burkinés Blaise Compaoré, que huyó a Costa de Marfil, el ejército designó ayer al teniente coronel Isaac Zida para dirigir la transición del país. “El teniente coronel Isaac Zida fue elegido por unanimidad para reconducir el período de transición abierto en el país tras la partida del presidente Compaoré”, indicó un comunicado.
Tras su nombramiento como jefe del gobierno de transición, Isaac Zida, de 49 años, anunció la reapertura de las fronteras aéreas del país, que habían sido cerradas anteayer. En cambio las fronteras terrestres permanecían cerradas ayer y el toque de queda sigue en vigor, precisaron las nuevas autoridades.
La Constitución prevé que el presidente de la Asamblea Nacional asegure la interinidad en caso de “vacío de poder”, pero Zida la suspendió el viernes, el mismo día que Compaoré se vio obligado a dimitir.
El jueves el ejército había tomado el control del país, después de una insurrección popular contra la voluntad del mandatario de perpetuarse en el poder.
La situación era de calma el sábado en las calles de Uagadugú, la capital, y en Bobo Dioulasso (sur), la segunda ciudad del país, donde en los últimos días se produjeron violentos altercados.
En el centro, la circulación era normal y los pequeños comercios se encontraban abiertos, pese a que el mercado central y los bancos seguían cerrados.
Llamados por el Movimiento Ciudadano (colectivo de jóvenes al frente de la movilización contra el ex presidente Compaoré), grupos de personas limpiaban las calles de los restos de la batalla campal vivida los días precedentes.
El anuncio de Traoré el viernes había provocado la cólera en las calles de la capital, e incluso dentro del ejército, por ser considerado demasiado cercano a Compaoré.
Desde hace 27 años, Burkina Faso solo ha conocido un presidente, Blaise Compaoré, participante en tres golpes de Estado, el último de los cuales, en 1987, le permitió llegar al poder tras acabar con la vida de Thomas Sankara, icono del panafricanismo.
Su intención de revisar la Constitución para volver a presentarse a las elecciones en 2015, abriendo la puerta a tres nuevos mandatos y 15 años más en el poder, fue la gota que colmó la paciencia de la población.