El ejército egipcio ordenó ayer a los manifestantes evacuar los alrededores del palacio presidencial en El Cairo, donde desplegó tanques después de los violentos enfrentamientos entre partidarios y adversarios del presidente Mohamed Mursi.
El ejército egipcio ordenó ayer a los manifestantes evacuar los alrededores del palacio presidencial en El Cairo, donde desplegó tanques después de los violentos enfrentamientos entre partidarios y adversarios del presidente Mohamed Mursi.
El anuncio se hizo tras un reunión del ministro de Defensa y de otros responsables del gobierno con Mursi.
La guardia republicana, una unidad del ejército encargada de proteger a la presidencia, "decidió desalojar el perímetro que rodea al palacio presidencial y prohibirá las manifestaciones en los alrededores" del complejo situado en El Cairo, según un comunicado publicado por la presidencia.
Sólo los partidarios de Mursi se mantuvieron cerca del palacio tras los enfrentamientos que duraron toda la noche y en los que murieron al menos seis personas y más de 400 resultaron heridas, los peores enfrentamientos desde la elección en junio del primer presidente islamista de Egipto.
Después del ultimátum del ejército, muchos manifestantes empezaron a recoger sus pertenencias para irse. Muchos islamistas habían dormido en el lugar en tiendas de campaña o envueltos en mantas, dijo un periodista.
En la tarde, el ejército instaló vallas de alambre de púas a 150 m del palacio presidencial, tras haber ordenado a los manifestantes abandonar el lugar.
Los partidarios del presidente islamista se fueron luego, pero varios miles de militantes de oposición se congregaron de nuevo en una plaza a unos 300 m del palacio, gritando: "El pueblo quiere la caída del régimen", como durante la revuelta contra Hosni Mubarak el año pasado.
Durante la noche se habían registrado peleas con palos, cócteles molotov y pedradas con sólo breves periodos de tranquilidad. También se escucharon disparos regularmente.
A primera hora de la mañana, los tanques y los vehículos blindados de la guardia republicana tomaron posición cerca de la entrada del complejo presidencial y en una gran avenida cercana, en el barrio de Heliópolis.
El general Mohammed Zaki, jefe de la guardia republicana, subrayó sin embargo que el ejército no usaría la fuerza contra los manifestantes.
Violentos disturbios
Los alrededores del palacio y las calles vecinas mostraban ayer la intensidad de los enfrentamientos: calles todavía con piedras y restos de vidrio, con mucho coches con las ventanas rotas.
Tras la convocatoria el miércoles de manifestaciones ante la sede de la presidencia, la situación degeneró entre los dos campos rivales.
Al menos seis personas murieron, cinco por bala y otra por una salva de perdigones en el corazón, según la agencia Mena, y unos 450 manifestantes, según el ministerio de Salud, resultaron heridos en los enfrentamientos.
Los opositores a Mursi también incendiaron los locales de los Hermanos Musulmanes en Islamilía y Suez.
El índice de referencia en la bolsa de El Cairo cayó un 4,7% a mediodía.
Egipto está inmerso en una grave crisis política desde el pasado 22 de noviembre, cuando Mursi, el primer presidente islamista de Egipto, firmó un decreto que amplía sus poderes y los exime de control judicial, una situación que de hecho lo deja con todos los poderes. La oposición, que denuncia su autoritarismo, protesta también contra el proyecto de nueva Constitución que se someterá a referéndum el próximo 15 de diciembre.
La nueva Carta Magna, según la oposición, ofrece pocas garantías a la libertad de expresión y a la libertad religiosa y abre la vía a una aplicación más amplia de la ley islámica.
La comisión constitucional dominada por los islamistas, que adoptó rápidamente este proyecto, también estaba eximida de cualquier recurso ante la justicia.
Mursi alega que sus poderes ampliados son "temporales" y que tiene por objetivo acelerar la transición tumultuosa.
Para salir de la crisis, la institución egipcia Al Azhar, la más alta autoridad del islam sunita, pidió al presidente que suspenda el decreto.