Ucrania comienza una semana clave en la que debe preparar una difícil elección presidencial, dos meses y medio después del derrocamiento del gobierno y del inicio de una serie de levantamientos que dejó una Crimea anexada a Rusia y el este del país en pie de guerra.
Para el mundo, el país está inmerso en una honda crisis política desde fines de noviembre pasado, cuando el entonces presidente, el pro ruso Viktor Yanukovich, se negó a firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE) similar a los tratados de libre comercio que Estados Unidos promueve en Latinoamérica.
Sin embargo, para los ucranianos el conflicto comenzó mucho antes y bajo la forma de una creciente crisis económica, una lenta debacle que derivó directa o indirectamente en casi cien días de masivas manifestaciones opositoras que terminaron paralizando esta capital, Kiev, y forzando a Yanukovich a escapar del país.