Donald Trump presentó ayer cuál será su política exterior de ganar la presidencia, en un esperado discurso en el que reiteró en términos absolutos de buenos y malos, enemigos y amigos, su búsqueda de una “América que será mejor otra vez”, y que redundó en ataques a Barack Obama y Hillary Clinton.
“Si el presidente quiso debilitar a EEUU, ha hecho un buen trabajo”, disparó contra Obama, a quien atacó, entre otras cosas, por la invasión en Libia. “Somos una nación humanitaria, pero las intervenciones de Obama dejaran un lio. Dejamos a Oriente Medio más caótico que antes”, dijo desde el Mayflower hotel, en Washington. Y siguió : “No hemos hecho nada para proteger a los cristianos”.
También acusó a Hillary Clinton de “irse a dormir” luego del ataque contra el embajador de EEUU en Bengasi, Libia, cuando la actual candidata demócrata era la secretaria de Estado.
Y al hablar del “caos que la administración Obama dejó en Libia”, siguió: “Ahora el Estado Islámico hace millones de dólares vendiendo el petróleo de Libia. ¿Y saben qué? No bloqueamos, no hacemos nada. Todo esto cambiará cuando sea presidente. A nuestros aliados les digo: seremos confiables y grandes otra vez. Seremos amigos otra vez basados en nuestros intereses y en los de nuestros aliados”.
Trump enfatizó en que “necesitamos “una nueva política exterior norteamericana, respaldada por todo los partidos y aliados. “Así ganamos la Guerra Fría”. “Necesitamos -agregó- un plan a largo plazo para detener el radicalismo islámico”.
Trump, que comanda una amplia ventaja sobre los aspirantes republicanos para alcanzar la nominación de candidato a las elecciones presidenciales de noviembre, leyó el primer discurso exclusivamente diseñado para presentar su visión y doctrina sobre el papel de Estados Unidos en el mundo.
Si es nominado por el partido Republicano, muy probablemente se medirá contra la ex secretaria de Estado y exprimera dama, Hillary Clinton, quien se acercó a centímetros de la nominación del partido Demócrata tras nuevas victorias el martes.
Con Trump en la Casa Blanca, Estados Unidos “volverá a tener una política externa coherente, basada en los intereses estadounidenses” y alejada del “negocio de reconstruir países para concentrarse en crear estabilidad en el mundo”, señaló. Para el magnate, Washington precisa de una política externa que substituya “improvisación por propósito, ideología por estrategia, y caos por paz”.
En su visión, Estados Unidos tiene actualmente una política externa “caótica” y “predecible”, y que además pretende intervenir en diversos lugares del mundo sin que sus aliados ayuden con los costos.
Por eso, el magnate de 69 años sostuvo que los aliados estratégicos de Estados Unidos deben aumentar su participación en los costos relacionados con la seguridad, en especial los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En caso de que esos aliados no cumplan con los compromisos de asumir su parte de los costos, “Estados Unidos tiene que estar preparado para dejar que esos países se defiendan por sí mismos. No tenemos otra opción”, señaló.
En caso de que llegue a la Casa Blanca, Trump impulsará una discusión sobre como “actualizar la obsoleta misión y estructura de la OTAN, nacida de la Guerra Fría”, para adaptarla a los desafíos de la actualidad, dijo.
El multimillonario del sector inmobiliario, que nunca ha ocupado un cargo público, también atribuyó carácter prioritario al combate a lo que denominó el “Islam radical”.
“Debemos trabajar junto a cualquier nación amenazada por el crecimiento del Islam radical. Pero tiene que ser una calle de ida y vuelta, tiene que ser bueno para nosotros. No puede ser más un camino de una sola vía. Ahora será un camino de ida y vuelta", apuntó.
Para el aspirante conservador, será necesario revertir lo que denominó un “vaciamiento” de las Fuerzas Armadas, para dar soporte a la presencia estadounidense en el exterior. “Nuestra fuerza militar fue vaciada, y en cambio le estamos pidiendo a nuestros generales y líderes militares que se preocupen con el calentamiento global”, reclamó.
Para Trump, el dominio militar estadounidense “debe ser incuestionable”.
Fuentes: CC y AP