La reelección por un apretado margen de Dilma Rousseff desplomó ayer la bolsa y el real, dejando en evidencia los desafíos que la presidenta brasileña enfrenta para unir al país y reactivar la estancada economía.
La reelección por un apretado margen de Dilma Rousseff desplomó ayer la bolsa y el real, dejando en evidencia los desafíos que la presidenta brasileña enfrenta para unir al país y reactivar la estancada economía.
Los mercados, que preferían al derrotado presidenciable Aecio Neves y sus propuestas de dar un giro liberal a la economía y reducir la intervención del gobierno en la economía, han mostrado “alergia” a Rousseff (Partido de los Trabajadores, PT, izquierda) en las últimas semanas.
La bolsa de San Pablo cerró en baja de 2,77% y se situó en 50.503 puntos, reduciendo pérdidas tras registrar un derrumbe de 6% minutos después de la apertura.
El real también cayó un 2,58%, cotizado a 2,52 ante el dólar, su menor nivel desde 2005.
La ex guerrillera de 66 años, triunfó con 51,6% de los votos, apenas tres puntos sobre Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, centro), que obtuvo 48,3% en la elección más reñida del país desde 1989.
En los mercados “hay una decepción total. La caída de la bolsa llegó a ser de 6% en la apertura, lo que refleja muy claramente el ánimo tras el resultado de la elección”, comentó Alex Agostini, economista jefe de la calificadora de riesgo brasileña Austin Rating. “La evaluación de los mercados es que un nuevo gobierno de Rousseff significará sólo más de lo mismo”, añadió.
Volver a crecer
“La palabra más dicha durante la campaña fue cambio. Fui reelecta a la presidencia para hacer los cambios que la sociedad quiere”, subrayó Rousseff en su primer discurso tras ser reelecta, y prometió adoptar medidas “para recuperar nuestro ritmo de crecimiento”.
La mandataria anunció hace semanas la próxima salida del gobierno del desprestigiado ministro de Hacienda, Guido Mantega, que aún no tiene reemplazante oficial. Tras un alza espectacular de 7,5% en 2010, durante el primer mandato de Rousseff la séptima economía mundial ha registrado un magro crecimiento, menor incluso al de las demás potencias emergentes.
El primer semestre de 2014 sufrió una recesión técnica y tanto los mercados como el FMI esperan que el año concluya con un alza del PIB cercana a cero.
A esto se suma una inflación de 6,75% en 12 meses, por encima del techo de la meta oficial, aunque el desempleo todavía se mantiene muy bajo, en 4,9%.
Llamado al diálogo
Rousseff, que se convirtió en la primera mujer presidenta de Brasil en 2011, también tiene como desafío enfrentar las denuncias de corrupción en la estatal Petrobras que corroen su partido y formar alianzas legislativas con un parlamento repartido entre 28 partidos políticos para poder gobernar.
“Mis primeras palabras son un llamado a la paz y la unión”, dijo Rousseff la noche del domingo, y prometió en su discurso endurecer las penas contra la corrupción.
“La ajustada victoria de Dilma le aporta grandes desafíos: deberá unir al Brasil hoy dividido en dos con una gran animosidad; el PSDB tiene un sentimiento de odio y de aversión al PT a raíz de los escándalos de corrupción”, dijo Daniel Barcelos Vargas, analista político de la universidad privada Fundación Getulio Vargas en Rio.
La oposición socialdemócrata, fortalecida por su mejor resultado en las últimas cuatro elecciones presidenciales, hará una fuerte presión para que se investiguen las denuncias.
Reunión con Cristina
La presidenta Cristina Fernández y su par de Brasil, la reelecta Dilma Rousseff, mantendrán un encuentro bilateral el mes próximo en Australia, en ocasión de la Cumbre del G-20, según acordaron.
Rousseff se comunicó ayer con Fernández de Kirchner para agradecerle el mensaje que ésta le enviara con motivo de haber triunfado en el balotaje y obtenido así su reelección, informó el Secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro. El funcionario señaló que “en la oportunidad acordaron mantener una bilateral en ocasión de la Cumbre del G-20” que se realizará en la ciudad de Brisbane los días 15 y 16 de noviembre próximos.
Durante la conversación, las presidentas se mostraron “muy felices” y ratificaron su decisión de “consolidar al Mercosur y la alianza estratégica en la región”, agregó Scoccimarro.