13 de febrero de 2015 - 00:00

Tras la prisión, extremistas regresan a los combates

Washington. Durante sus seis años tras las rejas en la Base Naval de Guantánamo, Abdul Rauf insistió en que era un soldado talibán de bajo rango, aunque en realidad era jefe de una unidad. Rauf fue liberado en 2007 y enviado de regreso a Afganistán.

Era el principal reclutador del grupo extremista Estado Islámico en ese país hasta que el lunes pasado falleció por el ataque de un dron, que mató a otras siete personas.

Rauf y varios detenidos como él que han regresado al campo de batalla están complicando las esperanzas del presidente Barack Obama de cerrar el centro de detención de sospechosos de terrorismo en la base en territorio cubano.

El gobierno dice que la prisión es costosa, daña la relación de Estados Unidos con aliados clave y proporciona a los extremistas una herramienta de propaganda con la que ganar más incorporaciones a su causa. Obama ha prometido cerrar el centro de detención desde que era candidato a la presidencia.

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