LA TEMPERATURA MUNDIAL ha subido más de 0,8°C desde el principio del siglo XX y seguirá aumentando hasta el final del presente siglo, con mayor o menor medida en función de las emisiones de gas de efecto invernadero.
Es una de las conclusiones del informe IPCC. La primera década del siglo XXI (2001-10) fue la más caliente desde 1881, con una temperatura media en la superficie de la tierra y los océanos estimada en 14,47°C (0,47°C más que la media de 1961-1990).
Aunque la comunidad internacional ha fijado oficialmente el objetivo de aumento máximo de +2°C, los esfuerzos actuales para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero colocarían al planeta en una trayectoria de +3°C a +5°C. El informe destaca el peso preponderante de las actividades humanas en este calentamiento.
FENÓMENOS METEOROLÓGICOS EXTREMOS, como las lluvias torrenciales o las olas de calor, se han multiplicado y deberían ser cada vez más frecuentes con el calentamiento. Según otro informe, el calentamiento ha contribuido a la mitad de los fenómenos meteorológicos extremos en el planeta en 2012, como las sequías o el huracán Sandy en EEUU, el deshielo récord en el Ártico o los diluvios en Gran Bretaña, Australia, norte de China y Japón.
EL DESHIELO DEL ÁRTICO, una zona que cubre 15 millones de km2, batió un récord durante el verano de 2012 y se volvió a reducir respecto al precedente récord de 2007. Cada vez es más probable, aseguran los climatólogos, que en 2050 el océano Ártico no tenga hielo.
EL DESHIELO DE LOS GLACIARES DE MONTAÑA, sobre todo los himalayos, hace peligrar el suministro de agua en numerosas regiones (norte de India, China). Los glaciares en los Andes tropicales han perdido entre un 30 y 100% de su superficie en 30 años y en los Pirineos podrían haber desaparecido en 2050.
