Una conexión lenta, cortes frecuentes o habitaciones donde el WiFi prácticamente desaparece no siempre son consecuencia del servicio de internet contratado. En muchos casos, el problema está dentro del hogar y tiene relación directa con la ubicación del módem. Los expertos coinciden en que elegir correctamente el lugar donde se instala el router puede mejorar notablemente la cobertura.
La recomendación principal es colocar el módem en un espacio central de la vivienda. Cuando el dispositivo se encuentra en un extremo de la casa, la señal debe recorrer una mayor distancia para llegar a todos los ambientes, lo que provoca zonas con menor cobertura o directamente sin conexión.
Cuál es el espacio más recomendado para instalar el módem
La mejor ubicación para un router es una zona central, abierta y elevada dentro de la casa. Una repisa, biblioteca o estante ubicado en el sector más equilibrado de la vivienda suele ofrecer mejores resultados que colocarlo en el piso o dentro de un mueble.
La altura juega un papel fundamental porque las ondas WiFi se propagan con mayor eficiencia hacia los costados y hacia abajo. Por ese motivo, un router instalado sobre una superficie elevada puede distribuir mejor la señal hacia distintas habitaciones.
Además, los expertos recomiendan evitar lugares cerrados o rodeados de obstáculos que interfieran con la transmisión inalámbrica.
Los lugares donde nunca conviene poner el router
Existen varios elementos del hogar que pueden debilitar significativamente la señal WiFi:
- Paredes gruesas.
- Columnas de hormigón.
- Espejos grandes.
Estos obstáculos absorben o bloquean parte de la señal y reducen el alcance efectivo de la red inalámbrica.
Cómo configurar el módem para obtener una mejor conexión
Una vez elegida una ubicación adecuada, el siguiente paso consiste en optimizar la configuración interna del router. Muchos equipos todavía mantienen activados protocolos inalámbricos antiguos que limitan el rendimiento general de la red.
Los estándares más viejos, como 802.11b y 802.11g, ofrecen velocidades considerablemente menores que las tecnologías actuales. Cuando permanecen habilitados, pueden ralentizar la conexión de todos los dispositivos conectados.
Para actualizar la configuración se recomienda:
- Ingresar al panel de administración del módem desde un navegador.
- Utilizar el usuario y contraseña que figuran en la etiqueta del equipo.
- Buscar la sección denominada "Wireless" o "Red inalámbrica".
- Acceder a la configuración de la banda de 2.4 GHz.
- Desactivar los protocolos antiguos.
Otros ajustes que ayudan a mejorar la cobertura WiFi
Además de la ubicación y la configuración básica, existen otras medidas que pueden optimizar el funcionamiento de la red doméstica.
Orientar correctamente las antenas
Si el router cuenta con antenas externas, una buena práctica consiste en colocar una de forma vertical y otra horizontal para distribuir mejor la señal en distintas direcciones.
WiFi en el living de una casa
Mantener actualizado el firmware
Las actualizaciones del software interno del router no solo corrigen problemas de seguridad, sino que también pueden mejorar la estabilidad y el rendimiento de la conexión.
Elegir la banda adecuada
Los routers modernos suelen ofrecer dos bandas de funcionamiento:
- 2.4 GHz: mayor alcance y mejor cobertura en ambientes alejados.
- 5 GHz: más velocidad, aunque con menor alcance.
Utilizar cada banda según las necesidades de cada dispositivo permite aprovechar mejor la capacidad de la red.