La IA invade tu casa: ahora el hogar pasa de la automatización a la conversación

La inteligencia artificial ya invadió a los celulares y ahora busca ganar terreno en parlantes, televisores, aspiradoras y otros electrodomésticos para dialogar y no solo obedecer comandos. Lo que ya está disponible, lo que viene y los riesgos que existen.

Hasta ahora el "hogar inteligente" era básicamente pedirle a un parlante que ponga música, diga la temperatura o apague la luz. Pero ahora la inteligencia artificial ha comenzado su invasión hogareña y lo que era un comando rígido pasó a ser una conversación con memoria.

Así, la IA deja de vivir exclusivamente en el celular y se muda a televisores, parlantes y otros electrodomésticos con modelos de lenguaje capaces de conversar, interpretar órdenes complejas y anticiparse a las necesidades del usuario.

Con esa meta ya hay dispositivos en el mercado -como las de Amazon- y otros en camino como el de OpenAI, que busca hacer pie fuera de teléfonos y computadoras.

El plus de Alexa

El caso más emblemático es el de Amazon. En abril la compañía lanzó Alexa+, una reformulación completa de su asistente que se apoya en modelos de lenguaje de gran escala y en inteligencia artificial generativa para interacciones mucho más naturales y fluidas. A diferencia de las versiones anteriores, pensadas para comandos rígidos, la nueva Alexa tiene memoria conversacional avanzada que le permite entender el contexto de una charla.

Nuevo asistente Alexa+

Nuevo asistente Alexa+

La función está en los modelos más nuevos de la línea Echo, que incorporan chips propios de Amazon diseñados para ejecutar funciones de IA directamente en el dispositivo. Es decir: parte del procesamiento ya no viaja a un servidor lejano, sino que se resuelve en casa.

Sin embargo, no todo es magia doméstica. El propio ecosistema reconoce fricciones: lograr que un asistente responda de forma natural, rápida y precisa requiere un ajuste constante y el apoyo de expertos en lenguaje y experiencia de usuario. También persisten dudas sobre seguridad, sobre todo en hogares conectados con puertas, cámaras y bombillas inteligentes, donde un asistente que "decide" mal puede tener consecuencias muy físicas.

La tele que te mira

El otro frente de esta “invasión” es la pantalla más grande de la casa. Samsung presentó Vision AI Companion, una plataforma que convierte al televisor en, según la propia empresa, un verdadero acompañante digital que entiende lo que el usuario está viendo, aprende de sus hábitos y muestra información útil y contextual.

Benjamin Braun, director de Marketing de Samsung Europa, lo resumió en la presentación del producto: la apuesta de la compañía es lograr "la mejor experiencia de visualización, independientemente de qué contenido se vea o desde dónde se vea".

Los televisores de Samsung Vision AI Companion prometen entender las conductas y gustos del usuarios.

Los televisores de Samsung Vision AI Companion prometen entender las conductas y gustos del usuarios.

La IA como compañera y observadora del hogar ya es parte de desarrollos de Google con la llegada de Gemini en reemplazo del viejo Google Assistant en parlantes y pantallas smart. Lo mismo sucede con Apple que llevará Siri AI -la nueva versión de su asistente online- al Apple TV, a los HomePod y quizá hasta un nuevo dispositivo hogareño en desarrollo que veremos pronto.

Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind y actual CEO de Microsoft AI, señaló en su libro The Coming Wave el nuevo aspecto que toman estas nuevas tecnologías: “Estamos entrando en una era donde la inteligencia misma se vuelve abundante y está disponible bajo demanda".

Esta dependencia de la IA puede escalar al punto de ser casi un servicio básico. Al menos así lo describe el científico Andrew Ng, uno de los referentes mundiales en inteligencia artificial, quien sostiene: "La IA es la nueva electricidad”.

OpenAI quiere convivir

Aunque los parlantes y las teles ya están en carrera, la noticia que pateó el tablero llegó hace pocos días. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, confirmó el desarrollo de su primer dispositivo físico: un altavoz inteligente sin pantalla, pero con cámara y sensores ambientales.

Según trascendió, el producto busca ser un asistente de IA con rasgos humanos que resida en el hogar, capaz de controlar electrodomésticos inteligentes, reproducir contenidos, responder mensajes y aprovechar las funciones de ChatGPT.

OpenAi busca llevar ChatGPT al hogar a través de un gadget innovador, pero aún se desconoce cómo será o cuándo saldrá al mercado.

OpenAi busca llevar ChatGPT al hogar a través de un gadget innovador, pero aún se desconoce cómo será o cuándo saldrá al mercado.

La novedad más llamativa es mecánica: el dispositivo podría desplazarse, algo que ningún parlante convencional ofrece hoy. OpenAI, de hecho, lo describe puertas adentro como "un ordenador concebido para la IA". Sus capacidades de conversación se apoyarán en GPT-Live, la evolución del modo de voz de ChatGPT.

Chris Lehane, jefe de Asuntos Globales de OpenAI, lo había anticipado en Davos a comienzos de año, cuando calificó al hardware como "uno de los grandes lanzamientos que se vienen para OpenAI en 2026". El supuesto equipo es desarrollado junto al estudio de Jony Ive, el histórico jefe de diseño de Apple.

Si finalmente llega al mercado, OpenAI ingresará en un terreno donde ya compiten gigantes como Amazon, Google, Apple y Samsung.

Esconderse a plena vista

Innovaciones como esas no tardarán en ser replicadas y varios expertos ponen el foco en el impacto que genera al llevar la experiencia computacional de la IA hacia un terreno cada vez más inmersivo para disfrutarlo, pero a la vez invisible para no sentirlo invasivo.

Hace más de tres décadas la computación ubicua -que es la integración en el entorno humano de dispositivos que operan de forma invisible y natural- anticipaba este fenómeno. Mark Weiser, padre del concepto, lo definía así: "Las tecnologías más profundas son aquellas que desaparecen. Se entretejen con la vida cotidiana hasta volverse indistinguibles de ella"

El desafío de la privacidad

La duda que más asalta a los usuarios es ¿cuánta información personal recolecta un electrodoméstico con IA? Cuanto más inteligente es un hogar, mayor es el volumen de datos que maneja y eso incluye mucha información personal.

Las rutinas que cada persona arma en sus dispositivos ayudan a que funcionen más eficientemente en el hogar, pero también revelan patrones de conducta y consumo personal, algo que vale oro en el mercado de datos.

Un asistente de inteligencia artificial verdaderamente eficiente necesita invadir nuestro correo electrónico, rutinas, mensajes, búsquedas online, redes sociales y más. Lamentablemente todos los beneficios de ese acceso a la intimidad personal no superan al riesgo sobre la privacidad y la seguridad de los usuarios.

OPINIÓN

Okupas

El cine y la televisión han sido la educación más adoctrinadora que hemos tenido sobre qué esperar del futuro tecnológico. Sin embargo, lo que se anticipaba como un cruce entre el Hal 9000 de “2001: Odisea del Espacio” y el T-1000 de “Terminator 2” está en realidad más cerca de ser Samantha, la sensual IA de la película “Her”. Dicho de otro modo, la invasión -e innovación- tecnológica tiene más pinta de destruirnos por seducción que por violencia.

Fotograma de la pelicula "Her" donde el protagonista se enamora de un inteligencia artificial.

Fotograma de la pelicula "Her" donde el protagonista se enamora de un inteligencia artificial.

Aunque suene a ciencia ficción domesticada, la IA no golpea la puerta sino que directamente entra -incluso somos nosotros quienes la dejamos entrar- para instalarse en el living, en la tele y, pronto, en un objeto que ni siquiera existe todavía, pero seguro ya tiene forma y nombre en los planos de OpenAI.

Lo más inquietante de estos desarrollos es que, casi sin darnos cuenta, nos vamos acostumbrando a que un espacio tan íntimo y personal, como lo es el hogar, ahora esté mediado por un dispositivo con “oídos” que todo lo escuchan. Tan naturalizado lo tenemos que ahora la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta que se consulta y se convirtió en una presencia que convive.

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