Death Tech: la IA extiende la vida después de la muerte, entre la polémica y la innovación

Crece la tendencia de convertir recuerdos estáticos en servicios interactivos con seres queridos que ya no están. La tecnología aplicada al final de la vida es un negocio en alza que transforma la industria del luto a la par del desafío ético sobre la "resurrección" virtual.

Chatbots de Inteligencia artificial que imitan voces, avatares que responden como una persona fallecida y plataformas que reconstruyen memorias digitales son parte de lo que se conoce como la “Death Tech”. Esto es también innovación tecnológica y crece mientras psicólogos y expertos en IA alertan sobre los riesgos emocionales de convertir el duelo en una conversación infinita.

La Death Tech -o tecnología aplicada a la muerte- dejó de ser un capítulo de la serie Black Mirror para convertirse en una industria real impulsada por la inteligencia artificial. No es un proceso novedoso, pero sí un fenómeno que crece a medida que las herramientas de IA generativa se vuelven más accesibles.

Ya hay emprendedores que prometen construir “avatares conversacionales” de seres queridos muertos y hasta ofrecen grabar historias de vida para que familiares puedan interactuar con ellas en el futuro.

Dilemas éticos y vacíos legales

El avance tecnológico abre una pregunta incómoda: ¿hablar con una IA que imita a un muerto ayuda a atravesar el duelo o impide aceptar la pérdida?

Para Sherry Turkle, psicóloga y socióloga del Massachusetts Institute of Technology (MIT), esta innovación puede ser peligrosa porque puede volver tentadora la idea de no dejar ir a quien murió. En declaraciones al diario The Guardian afirmó: “Es algo que nos estamos infligiendo a nosotros mismos porque es una tecnología muy seductora”.

La investigadora Kirsten Smith, especialista en duelo de la Universidad de Oxford, en diálogo con Euronews también alertó sobre el riesgo: "Existen pruebas procedentes de múltiples estudios que demuestran que la búsqueda de proximidad -comportamientos destinados a restablecer la cercanía con la persona fallecida- está relacionada con peores resultados en materia de salud mental".

Death Tech Clon digital tipo souvenir de un fallecido
En China se venden clones digitales económicos de personas fallecidas para tener como recuerdo

En China se venden clones digitales económicos de personas fallecidas para tener como recuerdo

Pero no todos ven el fenómeno como algo negativo. El ejemplo más conmovedor y difundido es el de una familia que creó un clon de IA de un hombre fallecido para ocultar la tragedia a su madre de 80 años con problemas cardíacos y mantener la ilusión de que su hijo sigue vivo y trabajando en otra ciudad.

Otro caso similar es el de una mujer que contó en un reportaje de CNN que utiliza un avatar basado en su esposo fallecido para pedirle consejos de cocina y sentir que todavía comparte momentos cotidianos con él.

Sin embargo, el auge de la "resurrección digital" no está exento de controversia. El caso del fallecido cantante y actor chino Qiao Renliang, cuyo clon fue creado por usuarios de redes sociales sin el consentimiento de sus padres, ha encendido las alarmas. Su padre calificó el video apócrifo como una forma de "exponer cicatrices", lo que ha llevado a juristas chinos a pedir que se prohíba este contenido si causa "dolor mental" a los parientes. Actualmente, los avances en la vida digital después de la muerte van a una velocidad que los legisladores aún no logran regular con precisión.

El fin de la memoria estática

El principal cambio que enfrentamos es la diferencia con los recuerdos tradicionales porque una foto de un ser querido no responde, pero un chatbot sí. Ese cambio altera completamente la relación emocional con la ausencia porque comenzamos a simular una conversación continua.

El documental Eternal You, de 2024, explora precisamente ese límite difuso entre homenaje y obsesión. Allí aparecen usuarios que pasan horas hablando con versiones artificiales de parejas fallecidas mientras expertos advierten que la línea entre memoria y reemplazo emocional puede desdibujarse rápidamente.

Embed - Eternal You (2024) | Trailer | Hans Block and Moritz Riesewieck

El problema es que la IA no “resucita” personas sino que reconstruye patrones estadísticos. Sin embargo, el cerebro humano suele reaccionar emocionalmente como si hubiera alguien real del otro lado, y eso es lo que abre las posibilidades de un verdadero negocio.

La Death Tech no vende solamente tecnología, sino permanencia emocional en una época obsesionada con archivar absolutamente todo: mensajes, fotos, notas de voz, publicaciones y conversaciones privadas.

La nueva era funeraria

La tecnología no solo permite una extensión de la vida, sino también una renovación de los ritos funerarios.

En China, una empresa líder del sector, llamada Fu Shou Yuan, lidera una transición para dejar de ser simples proveedores de servicios funerarios tradicionales para convertirse en "proveedores de servicios tecnológicos para la vida".

Death Tech Creacion de clones digitales de personas fallecidas
Uno de los productos de la Death Tech es la creación y venta de clones digitales de personas fallecidas.

Uno de los productos de la Death Tech es la creación y venta de clones digitales de personas fallecidas.

Entre sus innovaciones más destacadas se encuentran Salones Ancestrales Digitales 3D, que son espacios virtuales inmersivos donde las familias pueden organizar libremente fotos, videos y legados en un entorno tridimensional, superando los memoriales tradicionales en dos dimensiones.

También ofrecen Restauración Facial con Impresión 3D, que es un proceso de "mapeo de heridas 3D", donde se escanean y reconstruyen rostros dañados por traumas o enfermedades con una precisión sin precedentes y permiten a las familias pueden tener un velorio a cajón abierto para una despedida más digna y sanadora para los dolientes.

También la tecnología permite crear Gemas de Vida, que es un desarrollo que sintetiza las cenizas de la cremación bajo alta presión para transformarlas en recuerdos cristalinos permanentes.

OPINIÓN

La muerte le sienta bien

Echar mano de la tecnología para cumplir el sueño de vivir eternamente es una meta largamente ansiada por gran parte de la humanidad y parece que la IA lo está facilitando. El problema es que esta vida después de la muerte que nos trae la tecnología nos convierte casi en un Tamagotchi al que hay que mantener y cuidar… ¡para que no muera otra vez!

La inteligencia artificial ya demostró que puede imitar casi cualquier cosa: voces, rostros, estilos de escritura e incluso emociones. Pero imitar no es revivir y hay algo profundamente inquietante en convertir la ausencia en una notificación permanente de mensajes de alguien que murió o en escuchar una voz clonada que dice frases nuevas que jamás pronunció realmente.

Quizás el mayor riesgo no sea tecnológico sino cultural. ¿Debemos empezar a aceptar que el vínculo con los muertos funcione como cualquier otra app disponible 24 horas, bajo suscripción y entrenada con nuestros datos personales?

Death Tech Hombre interactua con un clon digital de su hijo fallecido
Uno de los productos de la Death Tech es la creación y venta de clones digitales de personas fallecidas.

Uno de los productos de la Death Tech es la creación y venta de clones digitales de personas fallecidas.

El debate divide incluso a especialistas en salud mental y ética digital. Para algunos, la IA puede convertirse en una nueva forma de memorial interactivo, mientras que para otros, existe el peligro de transformar el dolor humano en dependencia tecnológica.

A medida que la sociedad se vuelve más dependiente de la conectividad, la fusión entre tecnología y duelo parece inevitable, lo que obliga a reflexionar sobre dónde termina la memoria y dónde comienza una simulación artificial que desafía el ciclo natural de la vida.

La Death Tech busca cumplir la fantasía profundamente humana de no desaparecer, pero de algún modo sabemos que es un engaño, ya que el duelo eventualmente nos alcanzará justamente porque la muerte, queramos o no, es real.

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