Los talibanes llevaron a cabo ayer ataques suicidas que implicaron a varios kamikazes contra el aeropuerto de Jalalabad que alberga en el este de Afganistán a una importante base de la OTAN, demostrando así su capacidad ofensiva dos años antes de la retirada de las tropas de combate extranjeras.
Cinco afganos -tres guardias y dos civiles- perecieron en el ataque. Los asaltantes no habrían podido penetrar más allá de un primer círculo defensivo de esta campamento ultrafortificado. Pero "un cierto número" de soldados extranjeros resultaron heridos, según la OTAN, que no proporcionó mas detalles.
Además de los cinco afganos muertos, los enfrentamientos dejaron 18 heridos. Los asaltantes perdieron a nueve hombres, entre ellos tres kamikazes, según Hazrat Hussein Mashriqiwal, portavoz de la policía de la provincia de Nangarhar, donde se halla Jalalabad.
Sin embargo, la ISAF -fuerza de la OTAN en Afganistán- afirma haber infligido muy duras pérdidas a los rebeldes el pasado verano (boreal), dos años antes de la prevista retirada de las tropas de combate extranjeras.
Pero los insurgentes, mediante ataques de gran magnitud, como éste de Jalalabad, demuestran que siguen siendo capaces de atacar u hostigar a las fuerzas de la coalición internacional.
Los talibanes afirmaron en una llamada telefónica que lanzaron un ataque contra el aeropuerto de Jalalabad, y aseguraron que entraron en la instalación.
Según Abdulqahar Balji, que comunica por los talibanes en twitter, al menos dos coches-bomba fueron activados por sus conductores en una puerta del recinto y en su interior.
Otros kamikazes dispararon cohetes y morteros contra el recinto, aunque helicópteros de la ISAF replicaron de inmediato. Los combates duraron cerca de dos horas.