Soy uno de los parques más antiguos de Mendoza. Mis antecedentes se remontan a 1903. Años después, durante la gestión municipal de Benito de San Martín, se concretó mi construcción como Parque del Este, sobre la base del entonces vivero municipal y de los cañaverales que constituían las márgenes del Canal Zanjón, antes de su impermeabilización. Desde 1943 llevo el nombre del General Don Bernardo O'Higgins.
Les escribo porque, al parecer, nadie me ve, a pesar de que me encuentro situado entre el Área Fundacional y el Acuario Municipal. ¡No entiendo por qué me han abandonado!
Estuve y estoy en las propuestas de obras de todos los intendentes de la ciudad de Mendoza; sin embargo sólo se valorizó la manzana contigua al Acuario.
Mi masa arbórea está compuesta por distintas especies: moreras, palmeras, eucaliptos, álamos, fresnos europeos, etc. Merezco un trato mejor. Mis árboles se secan por falta de riego; no hay desinfecciones que eviten la propagación de plagas; talan los árboles y no los remplazan. Mis juegos infantiles están raídos por el sol o rotos. Casi no me quedan estatuas por el vandalismo. Suelo tener basura y nadie la recoge.
El teatro Gabriela Mistral casi no se utiliza, ya que el único evento que se realizaba regularmente (el MendoRock) ha cambiado de escenario.
El actual intendente promete construir parques en otras áreas de la ciudad y me alegro, pero... ¿y yo?, ¡ya existo!; tengo una arboleda que todavía puede ser salvada. Tal vez sea que estoy en la Cuarta Sección y no en la Sexta...
Se me acusa de ser un área insegura. Sin embargo sólo necesito buenas propuestas para que la gente me visite y que se cumpla con la ordenanza 3.837/2012.
¡Tengo miedo de convertirme en una playa de estacionamiento! ¡No quiero que me loteen para construir edificios de departamentos! Quiero seguir siendo lo que soy: un parque urbano. ¡No quiero que me cierren con rejas! ¡Soy un espacio público! Todos tienen derecho a disfrutar de mis bondades.
Tengo mucho para dar: ayudo a disminuir los gases de efecto invernadero; amortiguo los ruidos del intenso tránsito de la Avenida Costanera, doy sombra al caminante; en mis árboles vive una importante avifauna.
Podría ser un excelente lugar de esparcimiento si me construyeran una ciclovía que me uniera a la plaza Uruguay, recientemente remodelada.
Soy nexo entre lugares histórico-turísticos significativos de la ciudad: Área Fundacional, Acuario, Iglesia de la Merced, sitio donde estuvo la casa de San Martín. Maestranza del Ejército Libertador, etc. Sólo necesito que señalicen dichos sitios y otros, como la Catedral de Loreto, la Escuela de Música, por ejemplo.
Los turistas que caminan por mis bordes se preguntarán ¿por qué, tan bello parque, está abandonado? Sólo los jugadores de fútbol y los paseadores de perros me visitan ocasionalmente.
¡Les pido que me ayuden! Los acompaño hace más de 100 años. Soy un bien común de todos ustedes. ¡No me dejen morir!
Silvia Robledo
DNI 12.609.142