Clara Chevalier, secretaria general de CONADU dialogó en "Encendidos" programa de Aconcagua Radio sobre el paro de 72 horas de docentes universitarios impulsado por CONADU y CONADU Histórica, en reclamo por el deterioro salarial y la falta de financiamiento para las universidades públicas. Además, advirtió sobre el impacto del ajuste en las condiciones laborales y la permanencia de los docentes.
,El sistema universitario nacional ha ingresado en una fase de conflicto inédita. Este martes comenzó un paro de 72 horas impulsado por las federaciones docentes CONADU y CONADU Histórica, "una medida de fuerza que paraliza la actividad en más de 60 instituciones de todo el país", explicó Chevalier. La huelga no es solo una respuesta a la erosión del bolsillo; es el corolario político de la judicialización del presupuesto educativo.
El gobierno nacional dejó vencer el plazo perentorio otorgado por el juez federal Cormick para dar cumplimiento a la Ley de Financiamiento Universitario, optando por el desacato administrativo y la confrontación directa con los gremios de base.
Radiografía de la miseria: "$7.000 pesos la hora"
La degradación del capital humano en las universidades ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad estadística. Según detalló Chevalier, "la situación es de extrema vulneración".
"Un docente que se inicia en las categorías más bajas percibe apenas $7.000 la hora, un monto que queda rezagado incluso frente a los ingresos de los trabajadores de aplicaciones de reparto", comentó Chevalier. Este escenario ha provocado un éxodo masivo de conocimiento: "15.000 docentes han renunciado a sus cargos en lo que va de la actual gestión de Javier Milei". No se trata solo de números, sino de la desintegración del tejido académico.
Chevalier describió un panorama desolador: "Las situaciones son muy tristes, de mucha desesperación entre los compañeros. Tenemos un salario que apenas llega a cubrir el alquiler y alimentos."
Del capital humano al colapso físico
El desmantelamiento denunciado por la dirigencia gremial tiene una doble cara: a la fuga de profesionales se suma la asfixia operativa. "El recorte en los gastos de funcionamiento ha llevado a las instituciones a un límite biológico", comentó Chevalier:
- Servicios básicos: "Universidades nacionales que han dejado de pagar suministros esenciales como el agua".
- Insumos y Salud: "Falta de materiales básicos para docencia y una situación "dramática" en los hospitales universitarios".
- Cátedras desiertas: "La imposibilidad de cubrir vacantes, dado que un salario estimado de menos de $600.000 por 20 horas semanales no resulta atractivo para ningún profesional cualificado".
La estrategia del cierre
Para la conducción de CONADU, la parálisis no es un error de gestión, sino un objetivo político deliberado. Chevalier señaló que "la intención del ejecutivo es reducir el sistema a un esquema de élite. 10 universidades centrales para 12.000 estudiantes de clases altas". Esta visión se sustenta en las propias palabras del subsecretario de políticas universitarias, Alejandro Álvarez, a quien Chevalier citó para ilustrar la gravedad del momento: "Yo no vine a abrir universidades, vine a cerrarlas".
Ante esta "provocación" sistemática en las mesas de negociación, donde se ofrecen cifras por debajo de la inflación, la resistencia universitaria se plantea en términos de supervivencia institucional.
La universidad como seguridad social
En su defensa del derecho a la educación superior, Chevalier introdujo una advertencia sobre los riesgos de la mercantilización, utilizando una analogía contundente sobre la seguridad civil. Señaló que "en países con sistemas privatizados y guiados por el lucro, como Estados Unidos, los estándares de calidad se degradan al punto de que "los puentes se caen".
"La formación no es lucro, es formación y eso redunda también en el beneficio de tener profesionales en todo el territorio nacional formado seriamente.", acotó Chevalier. La lucha universitaria busca confluir con otros sectores vulnerados.
"La cita clave es el 15 de octubre, una movilización que trasciende lo sectorial para transformarse en un reclamo por la universidad pública, los jubilados, las personas con discapacidad y un país donde "la tierra no esté en venta", exclamó Chevalier.
Así mismo, la secretaria general de CONADU advirtió que "no nos podemos permitir otra gestión de este gobierno, no vamos a sobrevivir."
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