Se duplicaron las intoxicaciones y quemaduras por productos del hogar

Se asocia al incremento de la venta de sustancias de limpieza y ferretería sueltos. Los más afectados son sobre todo niños que ingieren sustancias de limpieza o porque se hace un mal uso. No hay regulación y hay proyectos en la Legislatura que no avanzan.

Se duplicaron las intoxicaciones y quemaduras por productos del hogar

Ante el aumento de la venta de productos de limpieza o ferretería sueltos se advierte también por un incremento en las situaciones de intoxicaciones o quemaduras por su uso inadecuado e incluso su ingesta por desconocimiento.

El director de Toxicología de la provincia, doctor Sergio Saracco, señaló que se observa un incremento de este tipo de consultas.

Detalló que tras la pandemia casi se duplicaron. De unas 2.000 consultas anuales que se reciben, antes de la pandemia, en 2019 fueron 395 las correspondientes a uso de productos del hogar mientras que en 2022 fueron 756.

Hay un promedio de casi dos ingresos por semana de niños con quemaduras graves esofágicas por haber ingerido estas botellas de jugo o gaseosas donde está el desengrasante”, mencionó en referencia a lo que recibe el servicio de Gastroenterología del Hospital Notti. Pero allí llegan los casos graves, otros son manejados en guardias de manera ambulatoria.

Señaló que esto es algo que observan cada vez que la situación económica se vuelve apremiante: hay un aumento de la venta de este tipo de productos y con ello, de los accidentes. Ya lo vivieron con la crisis del 2001.

Dijo que reciben unas 200 consultas mensuales por intoxicaciones. De ellas, el primer lugar lo ocupan los medicamentos y el segundo, este tipo de productos que se usan en el hogar.

Jabón para la ropa, detergentes, suavizantes, quita sarro, cloro, limpiadores, la oferta es verdaderamente amplia y sin dudas, ofrecen un precio bastante más accesible.

En los lugares donde los venden a granel reconocen que tienen cada vez más demanda.

Riesgos

Sin embargo, la manipulación de este tipo de productos requiere tomar ciertos recaudos porque pueden transformarse en una situación de riesgo. Es que también se venden en estas condiciones cosas como kerosene o aguarrás.

El riesgo deviene fundamentalmente de que suelen guardarse en envases reutilizados de otros productos y se colocan quizás en la botella de una bebida. Además, estos no tendrían etiqueta por lo que debe colocarse en el lugar de venta pero según cual sea puede salirse o quizás, por alguna distracción, no se haga.

Por otra parte, hay que agregar que al no venir etiquetado, no se tienen instrucciones de uso ni tampoco cómo actuar en caso de intoxicación o mal uso, que suele venir en los envases industrializados.

Por ello, existe la posibilidad de accidentes. Entre los más frecuentes se cuenta la ingesta por parte de niños u otras personas que no pueden leer o reconocer el riesgo y que al estar en un envase propio de un producto alimenticio, lo confundan y lo beban.

Otra problemática que puede presentarse es el mal uso. Por no contar con las instrucciones puede usarse en una proporción inadecuada, quizás con una finalidad para la que no fue creado o sin los cuidados que requiere como anteojos o guantes.

Si se compran sustancias “sueltas” o en bidones grandes, al trasvasarlos a otros recipientes deben ser etiquetados y los envases no deben ser de gaseosas o aguas saborizadas o mineral para evitar confusiones y accidentes
Si se compran sustancias “sueltas” o en bidones grandes, al trasvasarlos a otros recipientes deben ser etiquetados y los envases no deben ser de gaseosas o aguas saborizadas o mineral para evitar confusiones y accidentes

Saracco detalló que según los datos del Centro de Información Toxicológica, en 10 años se han duplicado las consultas por daños ocasionados por desengrasante de venta industrial que se vende suelto y se usa en los domicilios. Lo mismo ha sucedido con la ingesta de corrosivos alcalinos. Subraya que es la principal consecuencia de que son expendidos en envases no identificados.

“Se suma que a veces dicen que tomaron un líquido que no saben qué era, que el que lo compró no está en la casa o no saben bien dónde lo compraron y tenemos que estar adivinando de qué se trata - señaló- de allí la importancia de que tienen que ser expendidos primero en envases que no sean de productos de uso alimenticio, segundo que tiene que tener la etiqueta un teléfono donde poder llamar y preguntar qué han vendido o que hay algún responsable, en la misma etiqueta decir qué contiene, cuál es la composición o características, si es un hidrocarburo o si tiene efectos irritativos o efectos cáusticos, cuáles son los primeros auxilios, son las condiciones mínimas que nos ayudarían a evitar una gran cantidad de casos que tenemos por este tipo de ingestas no intencionales”.

“En ocasiones hemos tenido en verano que como están estas botellas de jugo de agua alguien encuentra esta botella sobre la mesada y la pone en la heladera para que esté fresco cuando alguien llegue a la noche y después recibimos la consulta de que alguien tomó lavandina que estaba en la heladera en una botella de jugo creyendo que era jugo o agua y terminó ingiriéndolo. También hemos tenido casos por ejemplo de líquido freno en botellas de jugo”, recordó.

“Otra situación que también se da es el desvío de uso o mal uso, donde a veces creen que se limpia mejor o más profundo y hacen combinación, cuando está totalmente contraindicado combinar por ejemplo amoníaco con lavandina o con detergente, o lavandina con detergente porque eso hace reacciones químicas que liberan gran cantidad de productos clorados que son muy irritantes para las mucosas que también a veces generan casos de intoxicación bastante importante, algunos hasta requieren tratamientos y en ocasiones hemos tenido que internarlos. Ni hablar cuando combinan por ejemplo ácido muriático con otros tipos de limpiadores que también generan una gran cantidad de vapores de cloro que son muy muy irritantes”, relató.

Sin normativa

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que no hay una regulación que determine cómo atenuar los riesgos que implica este tipo de manipulación.

“No hay normas nacionales ni provinciales respecto de estas sustancias sanitarias (...) sería importante que se normará esto para minimizar el riesgo de intoxicaciones, sobre todo en niños”, consideró.

Hace 12 años, participó de la elaboración de un proyecto que fue presentado en la Legislatura provincial para que se estableciera cómo debía procederse en estos casos, pero no ha prosperado. Según apuntó, hay varios más en el mismo sentido que han corrido con la misma suerte. Hay uno que ingresó en 2003 y otro en 2008, resaltó.

Se presenta el desvío de uso o mal uso y se hacen combinaciónes  contraindicadas
Se presenta el desvío de uso o mal uso y se hacen combinaciónes contraindicadas

“Hace años que vengo trabajando el tema e insistiendo en distintos concejos deliberantes, también un proyecto que habíamos presentado en la Legislatura porque el hecho de que vendan estos productos de uso en el hogar sueltos, en envases de gaseosa, jugos, nos genera gran cantidad de consultas de intoxicaciones Tenemos muy frecuentemente la ingesta de lavandina, thiner, aguarrás. Y lo que es más desastroso son estos desengrasantes de venta suelta que generan quemaduras graves en niños”, expresó.

Ante este nuevo aumento de la venta de este tipo de sustancias con esta modalidad remarcó que es importante regular el expendio que tiene que ser con envases perfectamente identificados con todas las características.

Lo que pretenden estos proyectos es que se exija que al ser trasvasados, que los envases sean adecuadamente etiquetados para poder identificar con precisión de qué se trata, una manipulación responsable o para evitar el daño al medioambiente.

Recomendaciones

“Si se compran sustancias “sueltas” o en bidones grandes, al trasvasarlos a otros recipientes deben ser etiquetados y los envases no deben ser de gaseosas o aguas saborizadas o mineral para evitar confusiones y accidentes”, recomienda el Ministerio de Salud de la Nación.

Agrega que se debe contar con lugares para guardar y almacenar los productos de limpieza, alejados de fuentes de calor y protegidos de los rayos solares, con buena ventilación y fuera del alcance de los niños.

“Lo más importante sería tener un control muy estricto del expendio de estos productos sueltos que no deben ser vendidos en envases de gaseosa, jugos, amargo, terma, cualquiera de ellos, debido a que genera gran cantidad de exposiciones que terminan con situaciones de gravedad”, resaltó el experto.

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