Hace poco más de un año, en invierno de 2025, los chicos de la Escuela de Vendimia Chakaymanta (formadora de artistas que representan a Mendoza en grandes festivales) aprendían a bailar malambo con camperas, bufandas y guantes. Las clases se hacían al aire libre, en las inmediaciones de la Nave Cultural de Ciudad, y recién podían refugiarse del frío cuando conseguían que alguien les prestara un salón.
Desde julio, los niños, adolescentes y jóvenes tienen una sede propia en Las Heras, donde pueden ensayar bajo techo, prepararse para competir y encontrar en la danza un espacio de aprendizaje, contención y compañerismo. Ahora, el esfuerzo de los alumnos y sus profesores se enfrenta ahora a un obstáculo, también económico. Se trata de la falta de recursos para viajar y representar a Mendoza en algunos de los festivales folklóricos más importantes del país, a los que han sido convocados.
Quieren representar a Mendoza en el Pre Cosquín y otros festivales, pero necesitan ayuda para los viajes
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Por ello es que la escuela lanzó una colecta solidaria para recaudar fondos que permitan cubrir los gastos de traslado, alimentación, vestuario y viáticos de los artistas. El objetivo es que los chicos puedan participar en distintas competencias entre noviembre y enero, entre ellas el Pre Cosquín y el Festival Nacional del Malambo en Laborde (Córdoba), el evento folclórico competitivo más importante de la Argentina.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo mediante el alias chakaymanta.malambo. Desde la escuela remarcaron que cualquier aporte es importante, independientemente del monto, y se comprometieron a reconocer públicamente a las personas, empresas e instituciones que acompañen la iniciativa.
"No estamos pidiendo millones; queremos cubrir los costos básicos y la comida para que los chicos puedan presentarse", explicó el director de la escuela, Sergio Magallanes.
Tres viajes para cumplir el sueño de competir
La colecta apunta a sostener tres compromisos importantes para los próximos meses. El primero está previsto para el 14 de noviembre, cuando integrantes de la escuela viajarán a Córdoba durante dos días.
Luego llegará el turno de Julieta Magallanes, quien el 6 de enero viajará para competir en el Pre Cosquín, una de las instancias más reconocidas del circuito folklórico argentino.
Finalmente, el 10 de enero será el turno del Cuarteto de Malambo, que tiene previsto trasladarse a Laborde para participar durante siete días de uno de los encuentros más emblemáticos de esta disciplina.
Cada uno de estos viajes implica una logística que va mucho más allá de conseguir los pasajes. Los bailarines necesitan comida durante las jornadas de competencia, vestuario adecuado y el acompañamiento de los músicos que forman parte de las presentaciones.
Para una institución que se sostiene mediante el esfuerzo propio y las cuotas sociales de sus alumnos, reunir ese dinero representa un desafío que excede sus posibilidades actuales.
Un año de reconocimientos, pero con dificultades económicas
El pedido de ayuda llega después de un período especialmente significativo para Chakaymanta. En 2026, la institución celebró la inauguración de la primera Escuela de Malambo Fantasía de Mendoza, un proyecto que busca formar bailarines y ofrecerles herramientas artísticas y laborales a través de una disciplina que combina el folklore tradicional con elementos escénicos.
Además, recibió una nominación a los Martín Fierro de la Danza 2026, un reconocimiento que representaba una oportunidad para mostrar el trabajo realizado durante años.
La escuela de Vendimia Chakaymanta quiere ganar el primer Martín Fierro de la Danza
Cultura de Mendoza
Sin embargo, los costos de traslado, alojamiento y otros gastos asociados impidieron que la escuela pudiera organizar su participación en la gala nacional, prevista para el 6 de diciembre en Buenos Aires.
A esa dificultad se sumó la cancelación de los festejos por el 54° aniversario de la institución, que estaban previstos para el 7 de noviembre. Según explicaron desde Chakaymanta, la falta de respuestas operativas y de espacios adecuados impidió concretar la celebración.
Ante ese panorama, la institución decidió concentrar sus esfuerzos en los viajes de noviembre y enero. La prioridad es que los bailarines no pierdan las oportunidades de competir, mostrar su talento y seguir creciendo dentro del circuito folklórico nacional.
Una escuela que nació del esfuerzo y la solidaridad
La historia reciente de Chakaymanta ayuda a entender por qué la escuela insiste en sostener sus actividades, incluso en un contexto económico difícil.
Por años, sobre todo en invierno, sus alumnos ensayaban a la intemperie en Ciudad de Mendoza. Las bajas temperaturas y la falta de espacios disponibles complicaban las clases. Peor
La situación cambió en julio, cuando la familia Zalazar Gambarte -cuyos hijos asistían a las clases- decidió involucrarse. Primero ofreció su salón de eventos para que los bailarines pudieran resguardarse del frío. Después decidió cerrar su emprendimiento y ceder el espacio para que allí funcionara de manera permanente la escuela.
La sede está ubicada en Sarmiento 2.639, en Las Heras, y cuenta con un salón cerrado, camarines, baños y otros espacios que permiten desarrollar las actividades en mejores condiciones.
El gesto alivió una de las principales preocupaciones de la institución. Al no tener que pagar alquiler ni impuestos por el lugar, las cuotas sociales pueden destinarse al pago de los profesores.
La escuela recibe a chicos de distintos sectores sociales y utiliza la danza como una herramienta de inclusión, disciplina y formación. También desarrolla propuestas adaptadas para alumnos con trastorno del espectro autista (TEA) y otras condiciones, con el objetivo de que puedan participar de las actividades artísticas.
Cómo ayudar a los bailarines mendocinos a cumplir su sueño
Frente a las dificultades para conseguir los recursos necesarios, desde Chakaymanta apelan a la solidaridad de la comunidad mendocina, las empresas y las instituciones.
El alias para colaborar es chakaymanta.malambo. Los fondos se destinarán a cubrir los pasajes, la comida, el vestuario y los viáticos de los artistas en sus presentaciones.
"Así sean diez pesos, a nosotros nos va a venir bárbaro", señalaron al convocar a la colecta.