28 de octubre de 2026 - 12:54

Homenaje: el publicista que empezó con un parlante en su auto y creó su propio "imperio" tendrá su rotonda

Julio César Bac fue pionero de la publicidad en Mendoza, fundó un periódico y dirigió durante 60 años su agencia. Su estrecha relación con Los Andes.

La Municipalidad de Luján de Cuyo impondrá su nombre a una rotonda ubicada en Carrodilla, frente a la ex Carbometal, en la intersección de la avenida San Martín y Besares. El acto se realizará el lunes 9 de noviembre, a las 10, y contará con la presencia de familiares, amigos y allegados.

Homenaje: colocarán el nombre de un conocido publicista mendocino a una rotonda de Luján de Cuyo

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La decisión fue establecida mediante una ordenanza del Concejo Deliberante de Luján de Cuyo, a partir de una iniciativa de la exconcejal Cecilia Páez.

Bac nació el 19 de febrero de 1921 y falleció el 1 de septiembre de 2019, a los 98 años. A lo largo de su vida, desarrolló una actividad que abarcó la publicidad, el periodismo, la radio y la participación en distintas instituciones empresariales y sociales de Mendoza.

Su historia profesional comenzó cuando era muy joven. En agosto de 1943, a los 22 años, abrió su propia agencia de publicidad, que mantuvo en funcionamiento durante seis décadas, hasta 2003. Fue una trayectoria extensa que lo convirtió en una figura reconocida dentro de la actividad publicitaria local.

De recorrer las calles con un parlante a crear su propia agencia

Los comienzos de Bac estuvieron marcados por el esfuerzo y la creatividad. En sus primeros años de trabajo, alquilaba un automóvil equipado con un parlante y recorría las calles de su Luján natal para difundir mensajes publicitarios.

En paralelo, incursionó en el periodismo y fundó el periódico La Voz de Luján, una publicación que llegó a mantenerse durante 15 años y que le permitió desarrollar otra de sus grandes vocaciones.

La radio también formó parte de su recorrido profesional. A través de LV 10, impulsó los Panoramas Departamentales, un espacio con el que llevó a los oyentes información vinculada con la realidad de distintos puntos de la provincia.

Con el avance de los medios de comunicación y la llegada de la televisión a los hogares mendocinos, Bac amplió su actividad y se dedicó también a la creación de jingles publicitarios. Sus trabajos acompañaron campañas de numerosas marcas y anunciantes, en una época en la que la publicidad comenzaba a adquirir nuevas formas de difusión.

Su agencia, BAC Publicidad, fue el ámbito desde el cual desarrolló buena parte de esa labor durante 60 años.

Un referente de la actividad empresarial mendocina

La trayectoria de Bac también incluyó una participación activa en las instituciones vinculadas con la publicidad y el empresariado.

Fue fundador y presidente en distintas oportunidades de la Asociación Mendocina de Agencias de Publicidad (AMAP), entidad desde la que contribuyó a organizar y representar al sector.

Además, mantuvo una estrecha relación con la Cámara de Medios de Difusión (Camedi) y participó en la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM). Su compromiso con las instituciones también se extendió a organizaciones de servicio y bien público, como el Club de Leones y Lions Internacional.

Esa combinación de actividad profesional y participación institucional le permitió construir vínculos con distintos sectores de la sociedad mendocina, más allá del ámbito específico de la publicidad.

Una relación de décadas con Los Andes

Bac mantuvo durante buena parte de su vida una relación cercana con diario Los Andes, tanto desde su actividad comercial como a través de sus colaboraciones periodísticas.

Durante sus últimos años, una de sus rutinas fue escribir sobre las costumbres, los lugares y las formas de vida de la Mendoza de otras épocas. Sus columnas, publicadas en la sección Opinión del diario, recuperaban recuerdos de una ciudad que había cambiado con el paso del tiempo.

En sus relatos aparecían los almuerzos familiares de los domingos, las vacaciones, las relaciones comerciales y el valor de la palabra empeñada. También evocaba espacios que habían formado parte de la vida cotidiana de los mendocinos y que, con los años, habían desaparecido o se habían transformado.

Entre esos recuerdos figuraban antiguos cines, casas comerciales, medios de transporte y confiterías del centro de Mendoza.

En una de sus evocaciones, por ejemplo, describió los paseos por la calle San Martín y las visitas a confiterías tradicionales como Colón y La Bola de Nieve. También recordó las compras en tiendas como Gath y Chaves y A la Ciudad de Buenos Aires, y las visitas a la iglesia de los Jesuitas.

Sus escritos se convirtieron así en una forma de recuperar escenas de la vida cotidiana y preservar parte de la memoria urbana de la provincia.

La relación de Bac con la comunidad también se reflejó en su vida personal. Era un hombre que valoraba especialmente la amistad y solía organizar reuniones en su casa, donde recibía a colegas de la publicidad, compañeros del Golf Club Andino, integrantes de medios periodísticos y viejos amigos de Luján de Cuyo.

Un legado que permanece

Julio César Bac fue el noveno hijo de un comerciante francés y una madre mendocina. Estuvo casado con Lilia Velia Agustina Vila, fallecida en 1999, y tuvo dos hijos: un varón, que llevaba su mismo nombre y que también falleció, y Miriam Beatriz Bac, abogada que reside en Buenos Aires. Su familia se completa con tres nietos y siete bisnietos.

Su biblioteca personal fue donada a la Biblioteca Municipal Juan Bautista Alberdi, de Luján de Cuyo, otro aporte que permite mantener vivo el vínculo entre su historia y el departamento donde nació.

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