22 de octubre de 2026 - 17:21

Quién es la mendocina que se quedó con la corona del Miss Belleza Marina 2026

La joven de Guaymallén llegó al título después de casi dos años de preparación y representó a la Argentina con un vestido inspirado en la flor del ceibo.

Si bien los certámenes de belleza le atraían desde la infancia, Daiana Contrera se animó a incursionar en ese mundo hace apenas dos años. Pero su objetivo no para ganar una corona, sino adquirir confianza para hablar en público y desenvolverse frente a otras personas.

Así, casi sin proponérselo al comienzo, la joven de 25 años, oriunda de Guaymallén, se consagró en Belleza Marina Internacional, en Punta Cana, República Dominicana, y se convirtió en la primera mendocina en ganar un certamen internacional de este tipo.

"No empecé para exhibirme, sino para ganar seguridad al hablar y mostrarme en público", contó Daiana, que estudia Educación Física, da clases de pasarela y fundó Sans Étiquette, una productora de eventos de moda.

El camino hasta la corona incluyó meses de preparación en oratoria, presencia escénica, asesoría de imagen y pasarela. Primero participó en el certamen nacional de Miss y Teen Argentina, donde obtuvo el título de Miss Belleza Marina Argentina y la oportunidad de representar al país en la instancia internacional.

La competencia reunió, del 11 al 16 de octubre, a candidatas de once delegaciones: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Curazao, Italia, México, Paraguay, Perú, República Dominicana e Islas Caribeñas. Durante cinco días, las participantes compartieron actividades y experiencias vinculadas con el intercambio cultural.

"Cuando escuché 'Argentina' pensé en la gente que me acompañó desde el principio: eran casi dos años de trabajo", recordó la joven.

Durante casi tres días, recibió mensajes de felicitación que la sorprendieron por la cantidad de personas que estaban pendientes de su participación. El recibimiento en Mendoza terminó de dimensionar lo que había conseguido cuando el lunes 19 de octubre por la noche, al salir del sector de arribos internacionales del aeropuerto, encontró a familiares, amigos y allegados que la esperaban con banderas argentinas.

La flor del ceibo como símbolo de la Argentina

Uno de los momentos centrales de su participación fue la presentación del traje típico, un vestido rojo inspirado en el ceibo, la flor nacional argentina. El diseño estuvo a cargo de Sergio Castro, diseñador de alta costura de Luján de Cuyo y amigo de la joven.

La elección tuvo un significado que iba más allá de representar al país. Daiana quiso llevar a Punta Cana la leyenda de Anahí, una joven guaraní que, según la tradición, fue condenada a la hoguera y se convirtió en un árbol de flores rojas.

Vestido inspirado en la flor del ceibo.

Vestido inspirado en la flor del ceibo.

"Quise llevar a Punta Cana la historia de una mujer que no se rindió", explicó. También encontró una conexión personal con ese relato, a partir de las dudas y las dificultades que atravesó durante su preparación.

"Muchas veces pensé en rendirme, pensé que no era algo para mí, e incluso dudaba de mis capacidades, pero aun así seguí, porque dentro de todo es lo que amo y lo que me hace ser yo", contó.

Castro trasladó la forma de la flor al diseño del vestido, con pétalos en la falda y una representación del néctar en la pretina de cristales. La propuesta buscó combinar la identidad nacional con una historia de resistencia que la propia candidata sentía cercana.

La preparación detrás de la corona

Después de obtener el título nacional, Daiana comenzó a preparar su participación internacional con el acompañamiento de la organización y de profesionales que la asesoraron en distintas áreas. Entre ellos estuvo Jarrison Zuares, un coach venezolano especializado en certámenes de belleza que vive en Mendoza y trabajó con ella en oratoria.

"Hubo semanas difíciles; lo que me ordenaba era una agenda, y también mis compañeros", relató.

A la preparación escénica se sumó la elección del vestuario para las distintas instancias. La diseñadora Gabriela Marques, de Buenos Aires, confeccionó el vestido de la final y varios de los looks que utilizó durante el certamen. También llevó diseños de la mendocina Lorena Berti, especializada en alta costura.

La convivencia con candidatas de otras delegaciones fue otra parte de la experiencia. Las participantes compartieron actividades durante cinco días y realizaron intercambios culturales mediante la entrega de souvenirs representativos de sus lugares de origen.

Para Daiana, el cansancio fue uno de los principales desafíos de la competencia, debido al ritmo de las jornadas, pero la experiencia valió la pena.

"Qué me distinguió lo sabrá el jurado. Yo sé en qué puse más horas: la oratoria. Empecé en esto para animarme a hablar en público, y en Punta Cana lo hice", afirmó Daiana.

Un proyecto ambiental hecho en Mendoza

Belleza Marina no evalúa únicamente el desempeño en pasarela. El certamen también contempla un proyecto social, un aspecto que llevó a Daiana a representar una iniciativa ambiental vinculada con el aprovechamiento de los residuos de la actividad vitivinícola.

La joven es embajadora de un proyecto de producción de biochar en Mendoza, un material similar al carbón que se obtiene mediante pirólisis, un proceso que transforma residuos orgánicos con calor y muy poco oxígeno.

La iniciativa apunta a aprovechar la poda de la vid y otros restos de la producción vitivinícola. Cuando estos residuos se queman o se descomponen, liberan carbono a la atmósfera. En cambio, mediante su transformación en biochar, parte de ese carbono queda almacenado de forma estable en el suelo durante largos períodos. El material también puede contribuir a mejorar la retención de agua.

Según los resultados de los ensayos piloto de este año que compartió Daiana, 1,6 toneladas de poda y restos de viña permitieron obtener 319 kilos de biochar.

Aunque Mendoza no tiene costa marítima, la joven vinculó el proyecto con el cuidado de los mares, los océanos y las playas, la causa que promueve el certamen. Los océanos absorben una parte importante del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera, lo que contribuye a la acidificación del agua y afecta a los ecosistemas marinos.

"Sacar dióxido de carbono del aire desde acá también es cuidar nuestro planeta", concluyó.

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