Los seres vivos emiten una luz muy sutil y débil, casi fantasmal, que desaparece drásticamente después de la muerte. El descubrimiento fue observado en experimentos de laboratorio en ratones y plantas, en la Universidad de Calgary, Canadá y publicado en “The Journal of Physical Chemistry Letters”.
Según el artículo, se trata de un fenómeno físico, probablemente vinculado a la actividad metabólica de las células, que fue visto por primera vez en algunas pruebas de laboratorio realizadas con ratones y plantas.
Las conclusiones del estudio sugieren que esta emisión de fotones ultra débiles podría aprovecharse para monitorear de forma no invasiva la vitalidad de los animales y la respuesta de las plantas al estrés.
Los científicos realizaron el hallazgo gracias a unas cámaras digitales especiales capaces de partículas individuales de luz, las cuales usaron para filmar a cuatro ratones inmovilizados en una caja oscura antes y después de la eutanasia.
todos los seres vivos emiten una "luz fantasma" que se extingue luego de la muerte
Contraste en las emisiones de UPE en cuatro ratones, vivos (arriba) y muertos (abajo).
Para no confundir el calor, la caja se mantuvo a una temperatura controlada y los propios animales fueron calentados para conservar la temperatura corporal incluso después de morir.
Las imágenes capturadas antes y después de la muerte fueron tomadas con una exposición de una hora. En la primera, se observa una emisión de fotones proveniente de todo el cuerpo, con una intensidad notable en la cabeza, las piernas y los órganos. En cambio, en la imagen posterior a la muerte, la emisión de fotones prácticamente ha cesado, dejando únicamente unos pocos vestigios visibles.
Resultado en plantas
Asimismo, las mismas cámaras se usaron para estudiar la emisión producida por las hojas del arbusto árabe (Arabidopsis thaliana) y de la planta paraguas (Heptapleurum arboricola).
En este caso se produjeron lesiones físicas en las hojas y se aplicaron productos químicos, por lo que se observó que las zonas dañadas brillaban más que las intactas durante un período de hasta 16 horas.
La conclusión es que el fenómeno sería resultado de procesos metabólicos: las mitocondrias y otros mecanismos de producción de energía en las células involucran moléculas que liberan y absorben energía, emitiendo el equivalente a unos pocos fotones por segundo por centímetro cuadrado de tejido.