El origen del problema
Los vecinos atribuyen las moscas a una avícola que se encuentra sobre el callejón Rodríguez al 10.180, a unos 50 metros de la entrada del barrio. Según explican, la situación también afecta a otras casas que se encuentran al fondo del callejón.
Los vecinos afirman que elevaron reclamos a la Municipalidad de Guaymallén por la invasión de moscas provenientes del establecimiento.
Según consta en un acta, desde el municipio acudieron al lugar en marzo de este año y constataron la presencia de “actividad de tenencia de aves de corral (gallinas ponedoras)”.
Acta de inspección brindada por la Municipalidad de Guaymallén a los vecinos.
Gentileza
Tras una inspección, consideraron que el lugar estaría en infracción con la Ordenanza Municipal 9336/2021, que establece la regulación de granjas avícolas instaladas o a instalarse en el departamento.
Según consta en el documento, se le otorgó al propietario del inmueble un plazo de 10 días para presentar un descargo y se ordenó el cese de la actividad. Sin embargo, según alegan los vecinos, la situación continuó y la invasión de moscas se intensificó.
Un reclamo sin soluciones
La abogada que representa a los vecinos en el reclamo, Agustina Recchia, brindó más detalles sobre la situación. Según indicó, la avícola no contaría con una habilitación municipal para funcionar correctamente ya que no cumple con las reglas sanitarias correspondientes.
“Las gallinas se mueren y las entierran en un pozo atrás. El estiércol parece que tampoco lo sacan y todo eso origina las moscas. Tampoco limpian los bebederos”, comentó a Los Andes.
Al respecto, aseguró que inició los reclamos junto a los vecinos en la municipalidad: “En un principio, nos recibieron con todos los vecinos en la parte de gabinete de gobierno de la municipalidad. En ese momento, se hizo un plan de acción donde se le dio al propietario 3 meses para irse, el cual no se cumplió”, afirmó Recchia.
Tras cumplirse el plazo, los vecinos reclamaron nuevamente por la situación y aseguran que la respuesta que recibieron fue que el propietario no podía irse del lugar por no tener otro espacio para sus animales.
Al respecto, los vecinos argumentaron que ofrecieron un lugar en Lavalle para trasladar a las gallinas, trámite que había avanzado pero que, finalmente, no se concretó.
“Primero nos dijeron que le daban un plazo de 6 meses para que él saque las gallinas. Supuestamente se iba a ir a otro lugar que estaba habilitado, pero no pasó. Después nos dijeron que buscáramos nosotros a dónde meter las gallinas. Lo buscamos, le hicimos la trazabilidad de las gallinas y todo. Cuando estaba todo listo no respondieron nunca más los mensajes y después dijeron que le habían dado más plazo porque las estaba vendiendo”, expresó la letrada.
Según señaló Recchia, desde la Municipalidad indicaron que esperarían a que el propietario concretara la venta de todas las gallinas, las cuales, según se conoce, son alrededor de 3.500.
“Nos dijeron que vendió 10 gallinas. Entonces, ¿cuál es el plazo? Esto puede tardar años. Mientras tanto viene el calor y la gente no puede vivir ahí. Los niños no pueden salir de sus casas por las moscas. Más allá de todas las enfermedades, el olor que hay en el barrio, no se puede estar ahí”, señaló Recchia.
Qué dice el municipio
Desde la Municipalidad de Guaymallén aseguraron a Los Andes que la avícola se encuentra actualmente en desmantelamiento y se está cumpliendo con el proceso acordado con el propietario.
Además, aseguraron que se encuentra en una zona rural, por lo que la actividad avícola está permitida en la zona bajo los reglamentos correspondientes.
También, desde el municipio confirmaron que el propietario está vendiendo las gallinas para avanzar en el proceso de desmantelamiento.
Mientras tanto, los vecinos afirman que la situación es insostenible y temen que empeore con la llegada del verano. “Voy a tener que poner telas mosquiteras o tendré que irme de mi casa a otro lado si esto se pone peor. No me va a quedar otra”, expresó un vecino de la zona.
“No podemos vivir un día normal en familia”
En diálogo con Los Andes, Marcos, vecino del barrio, cuenta cómo es su día a día rodeado por las moscas.
Según relata, hace unos años construyó una casa pequeña en su lote para vivir temporalmente con su esposa y sus dos hijas (de 15 y 1 año). Mientras tanto, avanza en la construcción de una casa más grande, unos metros más adelante.
Sin embargo, tanto él como su familia afirman que no pueden sentirse tranquilos en sus propiedades por la cantidad de insectos que se juntan.
“Tengo a mi nena de 1 año y 8 meses. Cuando empezó a comer tenía que estar corriéndole las moscas de la cara. No podemos salir por la puerta principal, tenemos que salir por la del baño para evitar las moscas. Es preferible que se encierren en el baño y después las matamos con insecticida para evitar que entren al comedor. Yo ya no sé qué hacer”, relata.
La preocupación de Marcos es tan grande que hasta pensó en vender su casa pequeña y mudarse a otro lugar. “Si la vendo no puedo venderla cara porque en cuanto se den cuenta la situación en que vivimos me dicen que no. No puedo mentir con esto”, reflexiona.
Según comentan, la invasión de moscas es de tal magnitud que el insecticida ya no les da resultado. Otra vecina de la zona relató que su marido recurrió a un soplete para matarlas y poder salir de su casa.
“Mi marido se levantó esta mañana a quemar las moscas con un soplete. Porque el insecticida no da resultado. Es terrible cómo está el piso. Es cada vez peor”, aseguró.
Incluso, afirman que ya no pueden realizar asados o eventos en sus casas por la invasión de estos insectos: “Hay un vecino que se puso una pileta y ya no puede invitar gente. No podemos vivir un día normal en familia tampoco. Es una vergüenza”, expresa Marcos a Los Andes.
El uso de las redes para visibilizar la situación
Ante la situación, los vecinos también hicieron público el reclamo a través de redes sociales, donde compartieron imágenes de cómo se encuentran las casas en horarios del día donde el calor y la humedad se sienten con más fuerza.
“Hay moscas por todos lados, olores, suciedad y condiciones que hacen que nuestras propias casas dejen de sentirse como el lugar de tranquilidad que deberían ser. No estamos hablando de una simple incomodidad. Estamos hablando de nuestros hogares, de nuestros hijos, de nuestros adultos mayores. De abrir una ventana y encontrarnos con moscas. De no poder disfrutar de nuestros patios. De tener que convivir todos los días con una situación que no elegimos y que venimos denunciando”, indicaron.
Los vecinos hicieron público su reclamo a través de redes sociales.
Facebook
Lorena tiene una casa en alquiler en el barrio Mazzieri y cuenta la situación que observa cada vez que va: “Está lleno de moscas, las tenemos pegadas a las paredes en todas las casas. Es un asco”, relata.
Además, afirma que la situación afecta a las familias que viven tanto adelante como atrás del callejón Rodríguez 10790, como así también a los barrios privados que se encuentran sobre la calle Godoy Cruz.
“Ya no sabemos qué hacer para que nos escuchen. Es un mosquerío que no se puede vivir. Por eso lo queremos hacer público para que nos den una solución”, expresa Lorena a Los Andes.
En la zona se encuentra instalada otra avícola que cuenta con la habilitación correspondiente y, según relatan los vecinos, también se ve afectada por la situación: “Nos comentaron que ellos deben desinfectar constantemente porque tienen problemas con las moscas también”, indicó un vecino del lugar.
Reclamos por falta de desinfección
Desde la municipalidad aseguraron que se está atendiendo el reclamo y que se brinda a los vecinos un trabajo de desinfección. Por su lado, los vecinos desmienten que así sea.
“Cuando nosotros fuimos a hablar por primera vez a la municipalidad, nos dijeron que iban a mandar a desinfectar. Pero nunca pasó nada. Actualmente nadie viene a desinfectar”, afirman.
En su reclamo, los vecinos denuncian que no se está cumpliendo el artículo 41 de la Constitución Nacional, que reconoce el derecho de cualquier ciudadano a vivir en un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano.
“No queremos perjudicar a nadie. Queremos que se cumpla la ley. Porque detrás de este reclamo no hay solamente una denuncia, hay familias que están cansadas”, sentenciaron.