Cuatro años después, Amador regresó a la escuela tradicional, en quinto grado, acompañado por una profesional de apoyo dentro del aula. Pero cuando llegó a la secundaria, Marianela -como madre- cayó en la cuenta de que las herramientas que habían funcionado durante la primaria ya no alcanzaban para adaptar los contenidos a las nuevas exigencias.
Y Marianela se vio obligada a "recalcular" su rumbo.
De la industria textil a la Inteligencia Artificial
Si bien Marianela estudió Psicología Social, durante 20 años su vida profesional estuvo vinculada con la industria textil. Hija de la diseñadora de indumentaria, artista y referente de la alta costura Norma López, la trayectoria de Marianela había transcurrido en la empresa familiar. No obstante, esta experiencia con su hijo del medio marcaría su vida, a tal punto de que comenzó a estudiar Ciencias del Comportamiento y a profundizar su especialización en neurociencia y procesos de aprendizaje.
A comienzos de 2024 comenzó a experimentar con las primeras herramientas de Inteligencia Artificial generativa. Su marido -y compañero desde el inicio en el proyecto "Empujón"- es ingeniero y está especializado en desarrollo de IA.
Inspirada en su conmovedora historia, desarrolló una plataforma con IA para medir el aprendizaje en niños
Imagen ilustrativa
En el marco de sus trabajos finales de Neurociencia, Marianela desarrolló una primera herramienta sencilla que permitía cargar en PDF las tareas que los docentes le daban a Amador y, mediante herramientas de IA y prompts diseñados para sus necesidades, se generaban materiales adaptados, como mapas mentales y resúmenes.
Lo probaron con Amador y funcionó. Pero, además, el proyecto llamó la atención de la escuela a la que asistía y de otra institución, que les propusieron mostrarlo. La familia decidió entonces avanzar hacia un proceso de investigación.
En 2024 realizaron el primer piloto de lo que luego se convertiría en Empujón.
El desafío: entender que no todos los estudiantes aprenden igual
El diagnóstico inicial del proyecto evidenció que el sistema educativo necesita información mucho más precisa sobre cada estudiante.
Un colegio privado sustituyó a los profesores por Inteligencia Artificial.png
Cada persona aprende a su ritmo y requiere estrategias diferentes, mientras que las escuelas suelen trabajar con métodos, ritmos y formas de evaluación similares para grupos numerosos.
También detectaron otro problema y que tenía que ver con que una docente frente a 30 estudiantes no cuenta necesariamente con el tiempo, los instrumentos ni los datos necesarios para diseñar una trayectoria diferente para cada alumno.
A partir de aquel primer piloto, el equipo comenzó a desarrollar soluciones para obtener datos educativos de mayor calidad, mejorar la interoperabilidad entre plataformas y mantener al mismo tiempo la privacidad y portabilidad de la información.
Y allí apareció uno de los conceptos centrales de "Empujón", el de conocer al estudiante antes de intentar adaptar su educación.
Una plataforma que mira cómo lee cada estudiante
El primer gran foco de la herramienta es la fluidez lectora, considerada por el equipo como una puerta de entrada para conocer otros aspectos relacionados con la comprensión.
"Empujón" registra y analiza audio y video y obtiene información vinculada con la lectura. Según explica Marianela, el sistema trabaja con más de 30 parámetros y 420 puntos del rostro, con especial atención en los ojos.
El objetivo es ir mucho más allá de contar cuántas palabras lee un niño por minuto.
La plataforma analiza, entre otros elementos, los errores, el tipo de palabras leídas, los movimientos oculares, las fijaciones y las regresiones durante la lectura.
"Pasamos de tener un número en fluidez lectora a tener un informe que controla todo el proceso", explica su ideóloga.
Y es precisamente esa información la que permite construir un perfil lector y, a partir de allí, generar propuestas de entrenamiento personalizadas.
De los datos a juegos de cinco minutos
Una vez que el sistema identifica las características de cada estudiante, la plataforma puede generar circuitos pedagógicos personalizados.
La propuesta apunta a que los alumnos realicen pequeñas actividades. Son ejercicios de aproximadamente cinco minutos, bajo el concepto de microlearning, adaptados al perfil de cada estudiante.
Aunque detrás existe un desarrollo tecnológico y científico complejo, Marianela explica que para los chicos la experiencia se presenta como juegos.
Inspirada en su conmovedora historia, desarrolló una plataforma con IA para medir el aprendizaje en niños
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La plataforma también genera tableros para docentes y directivos, con información sobre cada alumno, cada aula y la institución completa. El objetivo es que la escuela pueda identificar rápidamente quiénes están por debajo, dentro o por encima de determinados parámetros y detectar a aquellos que necesitan una intervención más urgente.
El proyecto denomina "Historia Pedagógica" al registro dinámico que reúne evaluaciones, actividades y observaciones de cada estudiante a lo largo de su recorrido educativo.
La herramienta, además, está diseñada bajo criterios de seguridad de datos y utiliza tecnología RAG junto con principios de Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA).
Una mendocina detrás de un proyecto que ya cruza fronteras
Actualmente, "Empujón" trabaja con escuelas, universidades y equipos pedagógicos públicos y privados.
En Mendoza ya participa en ocho establecimientos, incluidos algunos ubicados en zonas de Alta Montaña como Uspallata, Puente del Inca y Polvaredas. También tiene presencia en San Luis, Buenos Aires, Chile, Paraguay, Perú y México. En total, trabajan actualmente con cerca de 4.500 estudiantes.
El equipo está distribuido entre Mendoza, Buenos Aires, Suecia y Japón, y reúne perfiles vinculados con neurociencia, bioingeniería, inteligencia artificial, mecatrónica, diseño, intervención educativa y desarrollo curricular.
El desarrollo tampoco se queda solamente en la lectura. Para el último trimestre de 2026, "Empujón" proyecta completar el procesamiento de comprensión lectora, mientras que para 2027 contempla avanzar sobre producción escrita y razonamiento lógico-matemático, entre otras áreas.
"En el camino vamos aprendiendo mucho sobre cómo acompañar a estudiantes que necesitan conocer sus ritmos, habilidades y fortalezas", resume.