El especialista en agronomía, Francisco Antivilo explicó en "Hermoso caos", programa de Aconcagua Radio cómo se producen los fenómenos por heladas tardías que afectan los cultivos y ponen en alerta a los productores agrícolas de Mendoza. Además, expuso los métodos para proteger las plantaciones y comentó que la prevención debe comenzar antes de la llegada de las noches más frías.
Las heladas tardías representan uno de los mayores temores para los productores agrícolas, especialmente en regiones de clima continental como el oeste argentino, donde las bajas temperaturas pueden arrasar con cultivos enteros en cuestión de horas. Antivilo (conocido popularmente en el sector agrícola como el "Doctor Frío") aportó claridad sobre la naturaleza de estos fenómenos y analizó las herramientas disponibles para mitigar sus efectos económicos.
Un fenómeno invernal con impacto de primavera
Para el especialista, el término "helada tardía" a menudo se malinterpreta. Explicó que, en realidad, se trata de una "helada invernal que suele pasar, puede pasar. Lo que cambia es la magnitud".
"El verdadero problema surge cuando las temperaturas templadas previas provocan un adelantamiento en la brotación y floración de los cultivos. Al estar el tejido vegetal más sensible expuesto antes de tiempo, estas heladas normales adquieren una relevancia económica crítica", comentó el especialista.
Antivilo señaló que "nos encontramos en una fase cíclica de heladas que ocurren cada cierta cantidad de días (a veces una semana, a veces quince días) y que la probabilidad de daño se extiende con seguridad hasta mediados de octubre". Recientemente, en zonas como el Valle de Uco, se registraron temperaturas extremas de entre 6 y 7 grados bajo cero. Sin embargo, el experto advirtió sobre la existencia de microclimas dentro de las propiedades: "Hay zonas de una misma finca en donde puede hacer más frío que lo que estás diciendo. Eso es algo que es muy particular de cada propiedad y cada zona de la propiedad".
Los tres métodos clásicos de combate y sus limitaciones
Al ser consultado sobre las alternativas para defender la producción de forma efectiva y con el menor impacto ambiental posible, el "Doctor Frío" clasificó las opciones en tres sistemas clásicos: "calefacción por combustión, control por agua (riego) y ventiladores".
- Calefacción por Combustión: El clásico de los frutales
"Este método consiste en quemar combustibles sólidos (carbón, madera, carbón de coque) o líquidos para generar energía térmica directa en el cultivo. Si bien es muy común en los frutales de la región, genera densas nubes de humo que dificultan la visibilidad en las rutas colindantes, explicó el especialista.
No obstante, Antivilo destacó una alternativa sustentable desarrollada en la localidad de Uspallata, basada en troncos ecológicos fabricados con restos de sarmientos de la poda de viñedos: "Es importante porque es material vegetal, y en el material vegetal la combustión es distinta y es menos contaminante que algún derivado del petróleo. En ella estás usando lo mismo que salió del viñedo. Lo utilizas para defender, y la energía también es muy alta porque es un pellet de ese sarmiento".
2. Defensa por Agua (riego por aspersión)
El Dr. Antivilo comentó que "el riego (que puede ser sobre o bajo el cultivo) funciona liberando energía calórica cuando el agua pasa de estado líquido a sólido al congelarse". Aunque Antivilo reconoce que "funciona a la perfección" si se cuenta con la infraestructura adecuada (caudal, estanque, bombas y grupo electrógeno), también alertó sobre su enorme peligro latente: "el riego funciona muy bien pero, consume mucha agua y tenés que tener una bomba que no se corte, porque si el sistema de riego se llega a cortar a mitad de la noche por lo que sea, las pérdidas son peores. El sistema, al final, en vez de aportar, hace lo contrario: esa energía [para descongelar] la toma del cultivo, entonces los daños por helada son peores si se corta" .
3. Ventiladores: Aire caliente desde las alturas
Francisco Antivilo detalló que, "las torres de viento buscan aprovechar el fenómeno de la inversión térmica (cuando el aire más cálido asciende a una altura de entre 8 y 12 metros) para empujarlo hacia el suelo y mezclarlo con el aire frío".
Sin embargo, el agrónomo aclaró que este método "es eficaz siempre y cuando tengas techo de inversión". En regiones de clima continental con heladas extremadamente severas de -6 °C o -7 °C, la tecnología de ventiladores por sí sola suele ser insuficiente. Por ello, en zonas locales se suelen adaptar agregando quemadores o coronas de fuego debajo de la hélice para inyectar aire caliente de forma artificial. Esta tecnología, en su versión pura, es más común en países de clima marítimo con heladas más benignas (-1 °C a -3 °C), como Chile o Nueva Zelanda.
Diseño y planificación para todo el año
El Dr. Antivilo advirtió que, "no hay un sistema mejor que otro, sino que la elección se debe ajustar estrictamente a la realidad económica, la disponibilidad de recursos y las condiciones particulares de cada propiedad y cultivo". No es el mismo desafío proteger un duraznero que florece temprano en septiembre frente a un nogal que lo hace en octubre.
Asimismo, expresó una verdad ineludible en la agricultura: "Todos los sistemas antihelada tienen un punto de quiebre. Siempre la helada potencialmente les puede llegar a ganar.Por eso escuchas que dicen: 'Prendí y tengo daño igual'. Sí, porque la helada fue más fuerte que tu sistema".
Finalmente, el especialista enfatizó que la lucha contra las heladas no es una decisión de último minuto. "Se gasta mucha plata en el combate, pero es un sistema que hay que diseñarlo todo el año. No sirve hoy ponerse a ver qué hago. Esto hay que pensarlo desde abril".
Como recurso de apoyo para el sector, el científico recordó que el equipo de la organización Indegap ha publicado un libro técnico integral sobre el manejo de heladas, el cual está disponible de manera 100% gratuita para todos los productores en su sitio web indegap.com.
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