4 de septiembre de 2026 - 23:19

Si la heladera se apagó mientras no estabas, estos alimentos hay que tirarlos aunque estén fríos

Algunos alimentos en la heladera necesitan especial atención después de un corte prolongado. Que vuelvan a enfriarse no significa que sean seguros para comer.

Volvés a casa y descubrís que la heladera estuvo apagada durante varias horas, pero al tocar los alimentos todavía parecen fríos. Esa sensación no alcanza para decidir si son seguros. Los productos perecederos pueden haber permanecido demasiado tiempo a temperaturas que favorecen el crecimiento de microorganismos antes de volver a enfriarse.

La duración del corte y la temperatura alcanzada son los datos decisivos. Una heladera cerrada conserva el frío durante unas cuatro horas, de acuerdo con las pautas del USDA. Superado ese período, determinados alimentos requieren evaluación y algunos deben descartarse si estuvieron por encima de 4 °C durante más de dos horas.

Qué alimentos hay que tirar después de un corte de luz prolongado

La primera regla es identificar cuánto tiempo estuvo la heladera sin electricidad.

Si permaneció cerrada, conserva una temperatura segura durante aproximadamente cuatro horas. Abrir repetidamente la puerta acelera la pérdida de frío.

Cuando los alimentos perecederos estuvieron a más de 4 °C durante dos horas o más, el USDA recomienda descartarlos.

Entre los productos que exigen especial atención están:

  • Carne cruda o cocida.
  • Pollo y otras aves.
  • Pescados y mariscos.
  • Fiambres.
  • Leche.
  • Yogur.
  • Quesos blandos.
  • Huevos y preparaciones con huevo.
  • Sobras de comidas cocidas.
  • Sopas y guisos.
  • Arroz, pasta y papas cocidas.
  • Frutas y verduras cortadas.
  • Preparaciones con crema.
  • Salsas y aderezos que requieren refrigeración una vez abiertos.

El problema aparece cuando no sabés cuánto tiempo transcurrió.

Por ejemplo, si regresás después de pasar el día fuera y encontrás el reloj de la cocina reiniciado y la heladera funcionando nuevamente, los productos pueden sentirse fríos porque el electrodoméstico recuperó su temperatura antes de tu llegada.

Si no podés establecer cuánto duró el corte ni verificar que los alimentos permanecieron dentro de temperaturas seguras, la opción prudente con los perecederos de mayor riesgo es descartarlos.

Por qué un alimento frío puede dejar de ser seguro

La temperatura que tiene cuando abrís la puerta cuenta únicamente una parte de la historia.

  1. Imaginá que la heladera pierde electricidad durante varias horas. Su interior comienza a calentarse y algunos productos superan los 4 °C.
  2. Después vuelve el suministro.
  3. El equipo empieza a enfriar nuevamente y, cuando llegás, la leche, la carne o las sobras pueden encontrarse otra vez frías.
  4. El problema es el período intermedio.

La refrigeración posterior frena el crecimiento de muchos microorganismos, pero no convierte automáticamente en seguro un alimento que permaneció demasiado tiempo a una temperatura inadecuada.

Tampoco conviene utilizar el olor o el aspecto como prueba

Un alimento contaminado con microorganismos capaces de provocar enfermedades puede conservar apariencia, aroma y sabor normales.

Por ese motivo, no pruebes una comida para comprobar si “todavía está buena”.

Qué alimentos suelen resistir mejor un apagón

No todo lo que estaba dentro de la heladera tiene que terminar en la basura.

Determinados productos toleran mejor un aumento temporal de temperatura debido a su composición.

Entre ellos pueden encontrarse, dependiendo del producto y de sus condiciones:

  • Quesos duros.
  • Manteca.
  • Frutas y verduras enteras sin cortar.
  • Pan.
  • Tortas sin rellenos que necesiten refrigeración.
  • Mermeladas y jaleas.
  • Mostaza.
  • Kétchup.
  • Encurtidos.
  • Aceitunas.
  • Salsa de soja.

La situación del freezer es diferente

Un freezer lleno y cerrado puede conservar una temperatura segura aproximadamente 48 horas; si está medio lleno, alrededor de 24 horas.

Los alimentos congelados que todavía contienen cristales de hielo o permanecen a 4 °C o menos pueden volver a congelarse o cocinarse, aunque su calidad podría cambiar.

Si llegás a casa y sospechás que la heladera estuvo apagada, evitá abrirla repetidamente mientras averiguás qué ocurrió. Revisá la duración aproximada del corte, comprobá la temperatura con un termómetro y evaluá los perecederos.

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