“Todo fenómeno tecnológico debe entenderse y analizarse como un proceso esencialmente antropocéntrico”, asegura Nicolás González Perejamo, director de Demokratía. En ese plano señala que uno de los aspectos más importantes a considerar es el modo en que la tecnología logra -o no- ser verdaderamente funcional a las necesidades cotidianas de las personas.
Por eso, plantea que buscaron poner en palabras las sensaciones, la percepción de vulnerabilidad y los temores de los mendocinos al respecto y traducirlo a datos estadísticos.
Para González Perejamo, los resultados que arroja el relevamiento exponen con claridad esta tensión entre la adopción tecnológica y la incertidumbre ciudadana. Es que 7 de cada 10 dijeron sentirse vulnerables ante la posibilidad de sufrir un engaño virtual. Ante la consulta 69,90% dijo sentirse preocupado al respecto.
Esto incluye la posibilidad de ser víctima de estafas o delitos mediante fotos, videos o clonaciones de voz generadas con IA que imiten a familiares, conocidos o autoridades.
“Lo más revelador al desagregar este dato es que el 50,77% se siente ‘muy preocupado e inseguro’, reconociendo un peligro real y un fuerte temor ante la dificultad de distinguir lo verdadero de lo falso”, planteó el analista.
Esta inquietud atraviesa a todas las generaciones, alcanzando sus picos más altos tanto en los mayores de 65 años (76,19%) como en los jóvenes de 16 a 30 años (75,86%). Aunque también es alta entre quienes son de 31 y 44 años (72,93%).
Los mendocinos y la percepción sobre la inteligencia artificial. Demokratía.
En tanto, 19,13% dijo sentirse algo preocupado e inseguro al respecto: “Me genera inquietud y trato de estar alerta, aunque creo que podría tener dudas antes de caer”, afirman quienes se posicionaron aquí.
Temor por ser excluidos del sistema
Otra inquietud que permitió relevar el abordaje es el temor a ser excluidos del sistema por no dominar recursos asociados al uso de la IA. Esto involucra tanto los planos laborales como sociales.
Al respecto, el informe concluye que esta inquietud es elevada, en tanto 2 de cada 3 encuestados (66,58%) perciben que corren un riesgo efectivo, pero en términos generales, más de 9 de cada 10 perciben algún grado de riesgo. Solo 6,63% de los participantes no cree que haya riesgo alguno en que la IA sea un factor determinante de su inclusión en el sistema.
Entre los consultados, 38,27% se consideró en riesgo muy alto: “Siento que si no aprendo pronto, quedaré totalmente marginado”, afirman quienes se ubicaron en este grupo. En tanto, 28,31% considera que el riesgo es moderado y creen que, aunque costará la integración, podrán sobrevivir al proceso. Hay un segmento que confía en que sus habilidades actuales seguirán siendo útiles y por eso consideran que el riesgo es bajo: son 26,79%
“Esta percepción de amenaza es transversal y prácticamente idéntica tanto en la población económicamente activa (38,15% de riesgo muy alto) como en la inactiva (39,13%)”, resalta el informe.
El veloz cambio sobre el uso de la IA en Mendoza
En diciembre, la consultora había hecho un primer relevamiento para conocer el nivel de uso de la IA en Mendoza. Aunque parece que el asunto domina la conversación y lo invade todo, solo 1,87% de los encuestados aseguró utilizar la inteligencia artificial de manera habitual. Además, 37,38% dijo haberla usado solo “alguna vez”, pero lo más sorprendente es que 6 de cada 10 directamente no la utiliza.
Sin embargo, por aquel entonces, poco menos de un año antes, 77,10% de los mendocinos creía que la IA mejoraría de algún modo su vida, mientras que solo 17,76% creía que podría empeorarla.
A la luz de estos nuevos datos, quizás con un mayor conocimiento de su impacto, los números de uno y otro relativamente parecen distantes: en ese momento, solo 5,14% de los no usuarios dijo que le generaba temor o inseguridad.
Hoy, parece haber más conciencia de los riesgos que puede implicar para la vida de las personas, en particular para la seguridad y la inclusión. Más aún, las novedades sobre iniciativas de autonomía de agentes de la IA a nivel internacional, los usos ilegales y las escasas herramientas para controlarla parecen desnudar el lado B del desarrollo.
Los mendocinos y la formación en inteligencia artificial
El asunto es que, como bien se sabe, ante esta situación la estrategia es ganar recursos, lo cual tiene que ver con lo que se conoce como ciudadanía digital, la habilidad de saber moverse en este nuevo universo que logra cada vez más territorio. La inteligencia artificial es una de sus últimas incursiones y arrasa.
Pero en este plano la encuesta expresa que para la mayoría de la gente acceder a formación de este tipo es algo que no tiene a mano y cree que es difícil acceder.
Brecha de formación: la mayoría de los mendocinos considera difícil acceder a capacitación sobre inteligencia artificial por costos o falta de opciones claras. Demokratía.
Se les consultó qué tan accesible y confiable consideran que es la oferta de cursos o tutoriales a los que podrían acceder si deciden capacitarse sobre inteligencia artificial: más de la mitad (55,61%) dijo que le resultaría difícil.
Entre los factores que consideraron obstáculos, plantearon que “no tienen idea de dónde buscar capacitación que sea real y útil”, lo cual aseguró 16,83% de los consultados y por lo que sostuvieron que es totalmente inaccesible para ellos.
Pero el tema de los costos es otro impedimento: es que 38,78% consideró que es difícil de acceder porque no encuentran formación que se adapte a su nivel de formación y los recursos con los que podrían solventarlo.
Lo llamativo es la duda sobre la calidad de las alternativas que se ofrecen, en tanto 34,95% dijo que no encuentra opciones que le aseguren calidad o no pueden reconocer cuáles tienen cierto respaldo.
El nivel de formación plantea otra brecha: quienes tienen hasta secundaria completa son quienes consideraron en mayor medida que esto puede ser más accesible (la mitad), mientras que la totalidad de quienes tienen solo primaria consideraron que no podrían acceder. Con nivel superior completo o incompleto, 70% lo consideró difícil.
“En definitiva, estos indicadores demuestran que el desafío de la inteligencia artificial en nuestra provincia ya no pasa por discutir si la tecnología llegó para quedarse, sino por gestionar la brecha de seguridad, inclusión y formación que su avance genera”, concluye González Perejamo.