Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras “joyas” de más de 100 años de antigüedad

Dentro de un armario cerrado desde 2008 en el instituto Chopin fueron halladas partituras manuscritas y transcriptas de 1920 y posteriores. Hay obras musicales, coreográficas y teatrales que se exhiben en la Secretaría de Cultura de Mendoza. Desde Bach hasta Gardel, pasando por Alberto Williams.

Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras “joyas” de más de 100 años de antigüedad

Cuando Lissi Entre Ríos abrió los armarios del Instituto Chopin, aquellos que únicamente abría su madre –y fundadora del instituto- y que sólo ella sabía todo lo que encerraban, no pudo creer lo que encontró.

En total, más de 2.000 copias inéditas y de un altísimo valor cultural y patrimonial, entre las que se destacan partituras de música, de coreografías y hasta fotos e imágenes que datan –por lo menos-de 1920.

Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras joyas más de 100 años de antigüedad. Foto: Gentileza Lissi Entre Ríos
Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras joyas más de 100 años de antigüedad. Foto: Gentileza Lissi Entre Ríos

Y son 60 de estas joyas las que, por estos días, se exhiben en la Secretaría de Cultura (España y Gutiérrez, de Ciudad), disponibles para que quienes quieran viajar en el tiempo -al menos en lo visual y musical- puedan hacerlo.

“Son partituras no tienen únicamente la parte de notación musical, sino que incluyen coreografías de danzas y hasta una obra de teatro, ¡con escenas dentro de la partitura y todo!”, describe Entre Ríos, hija de Olga Miranda –dueña de estos tesoros- y Antonio Entre Ríos. Fue este matrimonio quien, hace 65 años, fundó el Instituto Superior de Artes Frédéric Chopin.

Entre las partituras impresas encontradas y actualmente exhibidas, hay obras del mismísimo Carlos Gardel, una versión antiquísima de la Misa Criolla -de Ariel Ramírez-, así como también una versión inédita de fantasía para violín y piano del Himno Nacional Argentino (de 1930) y otras obras clásicas de Chopin, de Bach y de Alberto Williams.

“Se estima que estas partituras podrían darle un valor trascendental a la música escrita y a las partituras en Mendoza y en todo el país. Como para tener una idea, sin partituras, nunca podría haberse enseñado Bach y su música, ya que no queda nadie que haya sido alumno de él”, destaca, sonriente y orgullosa, Lissi Entre Ríos.

Las partituras permanecerán exhibidas en la planta baja de la Secretaría de Cultura hasta el sábado 6 de julio, mientras que está la posibilidad de participar de visitas guiadas para entender la importancia y el valor de estos aportes. La entrada es libre y gratuita.

JOYAS EN PARTITURAS

En el año 2008, tras el fallecimiento de Olga Miranda, hubo lugares del instituto Chopin que quedaron intactos. Y uno de los armarios, donde solo Olga conocía con exactitud lo que había allí, fue uno de estos espacios.

Hasta que, hace un tiempo, su hija Lissi se armó de valor y abrió para revisarlo. Y, entre tantas cosas, Entre Ríos dio con este tesoro. “¡Fue como abrir un cofre, una Caja de Pandora!”, resume la directora del instituto.

Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras joyas más de 100 años de antigüedad. Foto: Gentileza Lissi Entre Ríos
Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras joyas más de 100 años de antigüedad. Foto: Gentileza Lissi Entre Ríos

Entre esas partituras hay algunas manuscritas con tinta china del célebre compositor argentino y pedagogo musical Alberto Williams y otras autografiadas por el compositor Dante Pelaia, radicado en Mendoza.

Además hay obras de Alemania, de Italia, de Francia y de Londres, así como también ediciones realizadas allá y que se conseguían en argentina a través de editorial Ricordi Americana, ya desaparecida.

En la gran variedad de piezas, en la antigüedad de estos documentos, en la trascendencia de la música popular que representan y en la procedencia de distintos países radica también parte de la riqueza cultural de estas joyas que hoy se encuentran en exposición.

“Otra cosa que es asombrosa es que es todo trabajo de ‘los copistas’. Obviamente en 1920 y 1930 no existían las fotocopias, por lo que cuando los músicos componían y escribían sus partituras, los copistas transcribían la obra original a un papel pentagramado. Está todo hecho con tinta, y se ven los detalles”, resume Entre Ríos.

Al momento de ser exhibidas, estas obras se han dividido en categorías identificadas con la década a la que pertenecen. Van desde 1920 hasta 1960. El aporte de los profesores Jorge López, Gonzalo Villalba, Horacio Reitano y Patricia Herrero ha sido clave para descubrir el valor de estos documentos.

De hecho, son ellos quienes tienen a su cargo las charlas y visitas guiadas. La próxima será el miércoles 3 de julio a las 17, también en Cultura. Mientras que para ser observados, los documentos están disponibles de lunes a viernes, de 9 a 19 hasta el sábado 6 de julio.

Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras joyas más de 100 años de antigüedad. Foto: Gentileza Lissi Entre Ríos
Descubren 2.000 partituras musicales, coreográficas y otras joyas más de 100 años de antigüedad. Foto: Gentileza Lissi Entre Ríos

“La riqueza visual de los dibujos es impactante también. Todas las partituras tienen la impresión de un dibujo en la tapa. Y también va cambiando ese tipo de imagen. Hay fotos, y luego se va pasando al estilo cubista. ¡Hay hasta una partitura de una coreografía que es inédita!”, agrega, siempre con entusiasmo, Lissi Entre Ríos.

Si bien se trata de una muestra, la intención es convertir esta exposición en una especie de museo y donde se puedan resguardar permanentemente estas joyas culturales mendocinas y nacionales.

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