24 de agosto de 2025 - 09:48

Crecen los ataques de pánico en niños: cómo detectarlos y qué recomiendan los especialistas

Una psicóloga y especialista en este ámbito aseguró que estos episodios “merecen atención”, y sobre todo cuando los síntomas se repiten. Cuáles son las razones.

Cada vez más familias consultan por episodios de ansiedad en los niños, conocidos comúnmente como “ ataques de pánico. Esos momentos de miedo intenso, acompañados de síntomas físicos, pueden descolocar a los padres y generar gran preocupación si no se sabe cómo actuar.

Especialistas en salud mental remarcan que no se trata de un simple malestar pasajero: cuando los episodios se repiten y afectan la vida cotidiana del niño, requieren atención y acompañamiento adecuado. En tanto, es importante saber en qué consisten, cómo reaccionar ante ellos y de qué manera prevenir.

“Una crisis de ansiedad o ataque de pánico se caracteriza por la aparición repentina de un miedo intenso y síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar o sensación de pérdida de control”, explicó la psicóloga Soledad Dawson.

Asimismo, la especialista en vínculos y familias de la Universidad Hospital Italiano añadió que “es un episodio que merece atención, sobre todo cuando se repite y genera preocupación en el niño y su entorno”.

Síntomas de “ataques de pánico”

En los más pequeños, los signos de alerta pueden incluir preocupación excesiva, problemas de sueño, irritabilidad, dolores de cabeza o de estómago, dificultad para concentrarse, llanto sin causa aparente, berrinches recurrentes, cambios de humor frecuentes y apego excesivo hacia los padres. También pueden evitar situaciones o espacios que les generan ansiedad o presión, o dejar de realizar actividades que antes disfrutaban.

La causa no siempre está en un hecho puntual y, según Dawson, el entorno juega un papel clave: “La sobreexposición a pantallas, agendas escolares recargadas, presión por el rendimiento, exceso de actividades y un contexto familiar o social con alto nivel de estrés —donde todo debe ser ‘producción, eficacia y eficiencia’— predisponen a los niños a este tipo de crisis. Las conductas y sensaciones ansiógenas se transmiten de manera inconsciente cuando compartimos tiempos y actividades con personas que viven de esa manera. Los chicos escuchan, observan y absorben esa ansiedad”.

Si un niño atraviesa una crisis de ansiedad, la especialista recomienda:

  • Hablarle en tono amable y pausado.
  • Llevarlo a un espacio tranquilo y evitar el ruido.
  • Ayudarlo a respirar lentamente hasta recuperar el aliento.
  • Ofrecerle un vaso de agua.

Prevención desde casa

Entre las recomendaciones para prevenir el desarrollo de crisis de ansiedad, Dawson sugiere revisar la cantidad de actividades que realizan los más chicos, garantizar tiempos de descanso y juego sin pantallas, y moderar los cambios constantes de ambiente.

“Los niños reproducen lo que ven a su alrededor. Si queremos que bajen el ritmo, el entorno también debe desacelerarse”, expresó la especialista.

En definitiva, abordar los ataques de pánico en la infancia requiere más que una solución inmediata: implica revisar hábitos, rutinas y el modo en que, como adultos, acompañamos y damos ejemplo.

La clave está en implementar cambios graduales, sostenibles y compartidos, entendiendo que el bienestar emocional de los pequeños se construye en comunidad. La escucha atenta, el tiempo de calidad y la reducción de exigencias pueden marcar la diferencia, reservando la medicación como último recurso y siempre bajo supervisión profesional.

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