ENVIADA ESPECIAL A PANAMÁ. “La mitad de los pacientes con problemas sexuales tienen obesidad”, esta fue la afirmación con la que el doctor colombiano Fernando Rosero, inició su exposición en el foro Value en Panamá.
“La mitad de los pacientes con problemas sexuales tienen obesidad”, sostiene. Por qué asegura que esto afecta por igual a varones como a mujeres
ENVIADA ESPECIAL A PANAMÁ. “La mitad de los pacientes con problemas sexuales tienen obesidad”, esta fue la afirmación con la que el doctor colombiano Fernando Rosero, inició su exposición en el foro Value en Panamá.
Médico cirujano, sexólogo y experto en manejo de la obesidad, aseguró que obesidad o sobrepeso, junto con la sexualidad, deben ser dos de las entidades que más mitos tienen en torno y sostuvo que esa proporción de afectados con problemas sexuales es algo que ve cotidianamente en su consultorio.
En diálogo con Los Andes, aseguró que justamente esa es la causa por la cual un sexólogo terminó estudiando sobre obesidad.
El foro reunió en ese país a 25 periodistas de América Latina con expertos internacionales de diversas especialidades en temas de obesidad. A tono con un nuevo paradigma que se instala en el abordaje de esta problemática de salud, sostiene que el índice de masa corporal no siempre da cuenta del estado de salud de las personas y que no necesariamente indica que alguien está sano.
Efectivamente, planteó que las estadísticas muestran que dos de tres pacientes con obesidad van a tener en algún momento disfunción sexual y que esto obedece a causas biológicas.
“Hoy la causa más común de disfunción sexual en mi consultorio es por sobrepeso y obesidad”, subrayó. Y quizás entre las cosas más reveladoras que señaló apuntó a desmitificar que se trata de una problemática netamente masculina. Para el profesional, muchas de las problemáticas de índole sexual que tienen las mujeres están asociadas a esto, ya que, salvando las diferencias, el funcionamiento en ambos casos es muy similar.
-¿Cómo funciona este proceso? Porque siempre da la sensación de que la disfunción sexual es “cosa de hombres”.
- Eso es un error porque estamos dejando a las mujeres sin atender. (NdR: entonces toma un papel para ser más ilustrativo) Quiero que se imaginen que este cuadrado es la vagina de la mujer. Y aquí hay dos vasos sanguíneos, igual de pequeñitos que los de los hombres. Alrededor de los vasos sanguíneos hay una cosa que se llama líquido intersticial. Cuando una mujer se excita, así como un hombre en el que los vasos sanguíneos se abren, los vasos de la mujer también se abren igual. Si los vasos se están dilatando, el agua sale y se vuelve lubricación femenina. Este proceso de salida técnicamente se llama extravasación. ¿A dónde quiero llegar con esto? Que si la mujer tiene colesterol acá, no va a poder hacer este proceso. Entonces tenemos que dejar de pensar que solamente el hombre sufre disfunción eréctil. La alteración de la lubricación es el mismo mecanismo.
-¿Esto puede explicar también situaciones que se presentan en la menopausia, cuando también hay una mayor predisposición a ganar peso?
-La sexualidad masculina y femenina es exactamente igual. Nos engañaron con que tenemos genitales diferentes; sí, pero son las mismas hormonas, los mismos nervios en concentraciones diferentes. Yo tengo una cantidad de testosterona y tú otra, pero los dos tenemos testosterona. Nosotros tenemos estrógeno, tú tienes una cantidad y yo otra, pero son los mismos vasos y las mismas enfermedades. Pero cuando uno les pregunta a los médicos que digan las cinco causas de disfunción eyaculatoria de un hombre a los 50 años, te dicen de memoria: sobrepeso, obesidad, hipertensión, diabetes. Pero diles cinco causas de disfunción de la lubricación sin mencionar la menopausia...
-¿Son las únicas circunstancias en las que la obesidad puede afectar la sexualidad o hay otras cosas?
-No, está claramente documentado que disminuye la cantidad de testosterona. Una persona que tiene sobrepeso u obesidad tiene menos testosterona. Inclusive hay estudios en pacientes jóvenes, donde supuestamente la testosterona está en su máximo punto, que muestran que si tienen sobrepeso y obesidad, tienen menos niveles de testosterona que alguien joven de la misma edad. O sea, disminuye la testosterona y daña los vasos sanguíneos. Aparte de eso, produce alteraciones psicológicas: tener sobrepeso y obesidad produce depresión, y la depresión produce disfunción sexual. Si el paciente tiene sobrepeso y obesidad y tiene diabetes, se dañan los nervios y no tiene sensibilidad. Si no hay sensibilidad, se pierde la erección y la lubricación. Todo lo que te digo aplica para hombre y para mujer. Esa es la premisa: todo es exactamente igual.
-¿Cuál es la incidencia y qué tipo de problemáticas pueden presentarse?
-En los pacientes con sobrepeso y obesidad, hasta el 80% de los pacientes tienen problemas sexuales. Problemas sexuales pueden ser disminución del deseo o trastorno de la erección en el hombre; y en la mujer, disminución del deseo, trastorno de la lubricación o dolor con las relaciones.
El sobrepeso y la obesidad son la mamá de todos los males metabólicos. Es muy poco probable que alguien que tenga hipertensión, diabetes, etcétera, no tenga sobrepeso u obesidad. Cuando miras, dos terceras partes de los pacientes tienen problemas de peso, por lo tanto se vuelve mandatorio que el médico de medicina sexual atienda el sobrepeso y la obesidad. La disfunción sexual es como un iceberg. El paciente llega, por ejemplo en el caso de un hombre, por pérdida de la erección. Si yo le doy la pastilla azul, le ayudo a tener erección, pero es que de base lo que genera la disfunción es la obesidad, el colesterol, los triglicéridos altos. El tratamiento es la pastilla azul más el tratamiento de estas enfermedades. Si no se soluciona esto, el medicamento va a durar 2 o 3 meses y luego el paciente va a decir: "Doctor, es que no me sirve el medicamento". Sí le sirve, pero lo que pasa es que el médico no le trató lo de base.
-¿Puede dejar de ser efectivo el Sildenafil (la “pastilla azul” que se usa para la disfunción sexual en varones) con todo eso de base?
-¡Claro! Porque es que hay una cuestión mecánica que no está funcionando.
-Cuando una persona baja de peso ¿se revierten estos problemas?
-Es una respuesta muy difícil, pero te voy a decir que seguro, seguro, no progresa. Si un paciente tiene únicamente sobrepeso u obesidad, y supongamos que no tiene ninguna otra enfermedad (ni colesterol, ni triglicéridos, ni hipertensión), si mejora el peso, va a mejorar porque va a empezar a aumentar su testosterona. Pero si ese paciente ya tiene colesterol, y yo le quito el sobrepeso y la obesidad, el colesterol ya hizo un daño en el vaso sanguíneo que yo no voy a poder revertir. No lo voy a poder volver a llevar a los 20 años; ya quedó un daño y seguramente no va a quedar con una erección tan firme, pero no va a empeorar. La respuesta es que depende de qué tanto tiempo lleve el paciente con sobrepeso y obesidad y qué tanto daño tenga en los vasos. Es típico que los pacientes digan: "No, es que yo ya no fumo". ¿Cuánto fumó? "10 años, 40 cigarrillos al día, pero ya no fumo". Ya se hizo un daño en el vaso sanguíneo que no se puede rejuvenecer. Ya no tiene el factor de riesgo activo, pero el daño ya está hecho. Si lleva mucho tiempo con el colesterol alto, ya no se puede revertir.