Este año se cumplirán 30 años de la "Revolución Brad-Pitteana" en Mendoza. En 1996, el actor y galán Brad Pitt llegó a la provincia y convirtió a Uspallata en el Tíbet. Durante casi cuatro meses, el paisaje de la Cordillera de los Andes mendocina se transformó en escenario de una superproducción de Hollywood, con templos, monjes tibetanos, yaks, equipos de filmación y una multitud de curiosos que quería ver de cerca a una de las estrellas más famosas del momento.
Gentileza Museo Interactivo Audiovisual de Mendoza
En el último episodio de su éxito en YouTube "Historias innecesarias", el creador de contenidos Damián Kuc se detuvo en los pormenores del rodaje de la película "Siete años en el Tíbet", que encontró en Mendoza sus locaciones principales. Con su particular y distintivo estilo para recuperar episodios llamativos de la historia reciente, Damián reconstruyó aquellos meses de frenesí y lo hizo citando una serie de notas que Los Andes publicó en los últimos años.
Entre tantas anécdotas que regresaron a la conversación con el episodio, aparecen dos imperdibles por naturaleza. Por un lado, la del joven mendocino que terminó siendo doble de Brad Pitt casi sin proponérselo; y -por el otro- la del recuerdo de la visita de Pitt y su entonces novia Gwyneth Paltrow al restaurante La Marchigiana, que incluyó una foto publicada en las redes sociales y un inesperado comentario donde una mujer cuestionaba públicamente cómo habían dejado la casa que habían alquilado para la pareja.
Fernando Martín, el mendocino que terminó siendo doble de Brad Pitt
La historia de Fernando Martín casi que amerita una película, otra distinta a "Siete años en el Tíbet". En septiembre de 1996, Fernando tenía 19 años, vivía en Uspallata (último pueblo considerable en los Andes mendocinos antes de cruzar a Chile) y estudiaba Ingeniería Electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Junto con otros nueve amigos, se acercó al Gran Hotel Uspallata con la idea de conseguir algún empleo temporal durante el rodaje.
Se imaginaban a sí mismos colaborando con el vestuario, lavando autos o haciendo cualquier tarea que les permitiera ganar algo de dinero. Lo que ninguno de los 10 jóvenes imaginaba era que uno de ellos se convertiría en el doble de Brad Pitt.
Fernando ni siquiera había participado del casting organizado para encontrar a alguien parecido al protagonista. De hecho, el día anterior había visto por televisión que esa búsqueda ya se había realizado en la Ciudad de Mendoza.
Pero una casualidad (o causalidad) cambió todo. Cuando la responsable del casting entró al hotel, Martín le abrió la puerta. Ella se quedó mirándolo y pidió que lo compararan con los otros candidatos.
Es argentino, fue doble de Brad Pitt y dejó su casa en la montaña para domar delfines por todo el mundo
Gentileza Fernando Martín
"Para ser sincero, nunca me vi parecido, más allá de tener ojos claros y una altura similar. ¡Pero de cara no nos parecemos ni nos parecimos!", se sinceró el mendocino en una nota con Los Andes.
Si bien los otros postulantes que habían participado de la audiencia tenían mayor parecido facial con Pitt, eran más bajos. La altura y los ojos claros de Fernando terminaron por inclinar la balanza.
Así, el joven que había llegado buscando un trabajo ocasional terminó participando de distintas escenas de "Siete años en el Tíbet". Le cortaron y tiñeron el cabello, compartió jornadas de rodaje y llegó a ser doble de manos del actor en una escena en la que el personaje abre un paquete de galletas.
"¡Las manos que aparecen en primera toma son las mías!", recordó, entre risas.
También Fernando apareció en tomas lejanas, escenas a contraluz y planos en los que el personaje del montañista y escritor Heinrich Harrer se ve de espaldas. El trabajo se extendió durante unos cinco meses, principalmente en Uspallata y San Martín.
Brad Pitt y su doble festejaron sus cumpleaños juntos
Cuando todo ya parecía increíble en la vida de Fernando Martín allá por 1996, hubo algo más. Porque el mendocino fue invitado al cumpleaños número 33 de Brad Pitt, celebrado el 18 de diciembre de 1996 en la casa que el actor alquilaba en Chacras de Coria. Allí pudo compartir un momento con la estrella de Hollywood, que incluso lo había llamado para invitarlo mientras estaban filmando.
Y Fernando, quien cumpliría años algunas semanas después, aprovechó y convirtió el festejo del cumple de Pitt en su propio festejo de cumpleaños. También en varias ocasiones la producción de la película utilizó al joven mendocino para distraer y desviar la atención de fans y medios de comunicación, quienes -por ejemplo- lo siguieron en una oportunidad mientas iba en un vehículo creyendo que era el Brad auténtico. Mientras tanto, Pitt aprovechó la calma y la soledad en la puerta de la casa donde se alojaba (algo que no abundaba) y salió sin decenas de personas pendientes de todo lo que hiciera.
Esta inolvidable experiencia en la vida de Martín terminó siendo su debut y despedida en la actuación. Después trabajó como modelo, se dedicó al entrenamiento de mamíferos marinos en Mundo Marino y pasó dos décadas trabajando en delfinarios europeos. Actualmente vive en Málaga (España), donde trabaja en la instalación y decoración de piscinas.
Todo esto también, contado por el propio Fernando a Los Andes en septiembre del año pasado, fue rescatado por Damián Kuc en su última entrega de "Historias innecesarias".
La cara invisible de la visita y la queja por cómo dejaron la casa
Claro está que no todos los recuerdos del paso de Brad Pitt por Mendoza son tan entrañables. Y esa es la otra historia que Los Andes había recuperado en diciembre de 2023, cuando el actor cumplió 60 años.
Durante el rodaje de "Siete años en el Tíbet", Pitt y Paltrow, se alojaban en El Cortijo, una lujosa casona de Chacras de Coria (Luján de Cuyo). La propiedad se convirtió en un punto de referencia para los fanáticos que aguardaban durante horas con la esperanza de ver aparecer al actor.
El alquiler, según se había informado oportunamente, rondaba los 10.000 dólares mensuales. Sin embargo, el recuerdo que quedó para una de las responsables del lugar distó bastante de ser una postal romántica de Hollywood.
Raquel Guiñazú, administradora de la propiedad, aprovechó una publicación en redes sociales para expresar su malestar por el estado en que, según su testimonio, habían quedado las instalaciones.
"Pregúntenme a mí en qué estado dejó la casa que nos alquiló. Inadaptados, mal educados, sucios!!!", escribió en un comentario que llamó la atención y que Los Andes publicó hace casi tres años.
Y es que la frase contrastaba con otros recuerdos de aquellos meses, como el de María Teresa Barbera, histórica cocinera y referente de La Marchigiana, quien había contado que cocinaba para el equipo de filmación y enviaba comida a Uspallata.
De hecho, el descargo de la administradora de "El Cortijo" fue publicado en una foto de la feliz pareja hollywoodense que había compartido María Teresa en su cuenta de Facebook.
Cuando Mendoza se convirtió en el Tíbet
La película dirigida por Jean-Jacques Annaud se estrenó en 1997, pero su rodaje había dejado una marca mucho antes. Uspallata se transformó durante meses en un rincón del Tíbet, mientras distintas locaciones en el Este mendocino y en la ciudad de La Plata (Buenos Aires) se convirtieron también en parte del universo de la historia protagonizada por Pitt.
Brad Pitt en Mendoza: a 30 años de su revolucionaria visita para filmar una película
Para los uspallatinos, la llegada de la producción significó trabajo, movimiento y una oportunidad extraordinaria de acercarse a una estrella internacional. También dejó anécdotas que sobrevivieron al rodaje y que, con el paso de los años, siguen sorprendiendo.
Entre ellas se destaca la masiva llegada de "monjes tibetanos" a esta villa. Actores y extras con rasgos orientales -a quienes raparon y les colocaron túnicas- poblaron Uspallata por algunos meses. O todos los perros que Pitt adoptó mientras vivió en Mendoza, incluido aquel que se llevó cuando regresó a su hogar.
Ni hablar de los 12 yaks (animales similares a bisontes) que viajaron en avión desde Estados Unidos y también fueron incorporados a los paisajes de Uspallata. Incluso, a uno de ellos -a quien bautizaron Brad Pitt- intentaron clonarlo en un laboratorio argentino, aunque sin éxito. También estos detalles fueron detallados en el episodio de "Historias innecesarias".