El número de cristianos secuestrados por el grupo Estado Islámico en el noreste de Siria subió a 220, luego de que en los últimos tres días los extremistas tomaran más rehenes en un conjunto de localidades junto a un río estratégico, dijeron activistas ayer.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo ayer que en los últimos días la milicia radical capturó a docenas de cristianos sirios en más de 11 comunidades cerca de la localidad de Tal Tamr, en la provincia de Hassakeh.
La provincia, que limita con Turquía e Irak, es el último escenario de la batalla contra EI en Siria. Su población es mayoritariamente kurda, aunque también residen grupos de árabes y cristianos sirios y armenios.
El grupo Estado Islámico empezó a secuestrar a sirios el lunes, cuando sus integrantes atacaron una serie de localidades asentadas a orillas del río Jabur, provocando la huida de miles de personas a zonas más seguras.
Younan Talia, un alto cargo de la Organización Democrática Asiria, dijo que la milicia atacó 33 localidades sirias, capturando a unas 300 personas en la ofensiva. No fue posible contrastar las cifras y el destino de los rehenes sigue siendo incierto.
La agencia de noticias estatal siria SANA y un grupo activista sirio, la Red Asiria para Derechos Humanos en Siria, dijo que el grupo de secuestrados había sido trasladado a la ciudad de Shaddadeh, una localidad mayoritariamente árabe al sur de la ciudad de Hassakeh y que está controlada por EI.