14 de noviembre de 2015 - 00:00

Se convirtió en realidad la pesadilla más temida por los servicios de inteligencia

En los últimos meses, expertos habían advertido sobre la posibilidad de un ataque simultáneo en diferentes puntos. Pero las fuerzas antiterroristas, desbordadas, no pudieron prever esta tragedia.

Ataques simultáneos y una toma de rehenes, perpetrados por varios hombres armados y al menos un kamikaze: el escenario de pesadilla que temían desde hace meses los servicios antiterroristas se volvió realidad ayer en París.

Durante las últimas semanas, responsables y expertos habían advertido que atentados islamistas de envergadura sin precedentes se estaban preparando contra Francia y que impedirlos sería casi imposible.

“El termómetro ha subido. Hoy los yihadistas buscan acciones prolongadas, para que los medios las difundan en directo y les den un máximo de publicidad”, confiaba recientemente un alto responsable francés de la lucha antiterrorista que solicitó el anonimato. “Tememos ataques prolongados, con kalashnikov”.

Al menos 158 personas murieron en los ataques con armas automáticas y explosivos en 7 lugares, entre ellos la sala de conciertos el Bataclan y el Stade de France, en el norte de la capital, donde se jugaba un partido amistoso entre Francia-Alemania.

En el Bataclan, donde los atacantes abrieron fuego contra el público al grito de “Alá Akbar” (Dios es grande), la policía lanzó el asalto poco después de medianoche (20 de Argentina).

Cinco ejes muy frecuentados del centro de París fueron además blanco de ataques en barrios próximos a la Plaza de la República, una zona cercana al semanario Charlie Hebdo, blanco de un sangriento ataque en enero pasado.

Es exactamente lo que temían desde hace meses las autoridades: una copia en la capital francesa, y en versión más dura, del ataque perpetrado en setiembre de 2013 por un comando islamista en el centro comercial Westgate de Nairobi, con saldo de 68 muertos, tras cuatro días de asedio bajo la mirada de las cámaras del mundo entero.

“Si se encierran en una gran tienda resulta una pesadilla dar con ellos”, había explicado el responsable. “Sólo para saber cuántos atacantes había, y luego hallarlos, neutralizarlos, se necesitaron horas. El día que nos toque un par de veteranos con experiencia de combates en Siria vamos a estar en problemas”.

"Dispuestos a morir"

Desde principios de año, sólo la suerte y la torpeza de los autores de las tentativas de atentado contra un tren Thalys entre Amsterdam y París, o en una iglesia de Villejuif (suburbio de París), hicieron que no fuera una carnicería.

Sin embargo, con el regreso desde Siria e Irak de decenas de combatientes yihadistas cada vez más aguerridos, tan numerosos que resulta imposible vigilarlos a todos, aumentaron los riesgos de un ataque de amplitud sin precedentes.

“El peligro radica en un equipo más o menos importante de tipos aguerridos, procedentes del teatro de operaciones, tal vez de Siria, tal vez de Libia o Yemen, que disponen de armas en Francia y que pasan a la acción”, confiaba recientemente Yves Trotignon, ex miembro de los servicios antiterroristas franceses.

“Tipos determinados, dispuestos a morir, que estudiaron sus blancos y sólidos desde un punto de vista operacional, pueden causar mucho daño. El número de yihadistas veteranos aumenta día a día. Frente a eso, hay que decirlo, los servicios están desbordados”, agregó.

LAS MAS LEIDAS