30 de septiembre de 2026 - 18:26

Tras separarse y necesitar una casa, una mujer reunió a 36 personas y levantó una vivienda de barro en solo 3 meses: pagó la mano de obra sin usar dinero tradicional

Averil Fink necesitaba una vivienda después de separarse y recurrió a una red de intercambio comunitario. Con 36 personas construyó una casa de barro.

Cuando Averil Fink se separó de su pareja y necesitó un lugar donde vivir junto a sus tres hijos, tenía un terreno y una pequeña cantidad de dinero, pero no los recursos suficientes para levantar una casa convencional. Entonces recurrió a una particular red de intercambio de la comunidad de Bega Valley, en Nueva Gales del Sur, Australia.

La mujer eligió construir una vivienda de ladrillos de barro, un método que en aquella época era utilizado por numerosos propietarios de la zona. Para levantarla reunió a personas de su comunidad y pagó el trabajo mediante “sapphs”, una moneda virtual utilizada dentro del sistema Local Economic Trading Scheme (LETS).

Una separación y la necesidad de encontrar un nuevo hogar

Cuando comenzó el proyecto, Fink estaba alquilando una vivienda y tenía tres hijos en edad escolar. Contaba con un terreno propio y algunos ahorros, pero necesitaba encontrar una alternativa para construir una casa sin asumir el costo completo de una obra tradicional.

La construcción con barro no era algo desconocido en la región. En la costa sur de Nueva Gales del Sur existía en aquel momento un importante movimiento de propietarios que construían sus propias viviendas, por lo que Fink encontró personas con experiencia dispuestas a colaborar con el proyecto.

36 personas construyeron la casa en solo tres meses

Para poner en marcha la obra, Fink organizó un taller junto a un albañil especializado en ladrillos de barro e invitó a integrantes de la comunidad que quisieran aprender y participar. En total, 36 personas estuvieron involucradas en la construcción de la vivienda.

El trabajo avanzó rápidamente y la casa estuvo lista para ser habitada en apenas tres meses. La construcción terminó convirtiéndose en un proyecto colectivo, en el que distintas personas aportaron su tiempo y conocimientos para ayudar a levantar el nuevo hogar de Fink.

La mano de obra se pagó con una moneda virtual

La particularidad del proyecto estuvo en la forma de pagar el trabajo. Fink utilizó los “sapphs”, la moneda de la llamada Sapphire Economy, un sistema de intercambio local que forma parte del LETS de Bega Valley.

En esta modalidad, las personas intercambian bienes y servicios mediante una moneda virtual, en lugar de utilizar dólares australianos. Fink acumuló una deuda cercana a 30.000 sapphs por la construcción de su casa y durante los años siguientes la fue compensando con trabajos para otros miembros de la comunidad.

Jardinería, clases y organización de bodas para saldar la deuda

La deuda no se canceló con un único pago. Fink fue devolviendo los sapphs a través de diferentes actividades, entre ellas jardinería, enseñanza y organización de bodas para otros integrantes de la red.

El sistema funcionaba sobre la idea de intercambiar tiempo y habilidades. Una persona podía prestar un servicio a alguien y luego utilizar los créditos obtenidos para recibir otro servicio de un tercero, sin necesidad de que el intercambio ocurriera directamente entre las mismas dos personas.

La casa de barro que se convirtió en parte de su historia

La vivienda de dos plantas terminó siendo mucho más que una solución habitacional. Fink crió allí a sus tres hijos y, con el paso de los años, la casa también llegó a recibir animales rescatados, entre ellos algún wombat.

Décadas después de aquella construcción, la experiencia de Fink volvió a llamar la atención porque el sistema LETS busca recuperar presencia en la comunidad. Según ABC, existen cerca de 30 sistemas de este tipo en Australia, mientras distintas redes de intercambio intentan generar nuevas formas de colaboración entre vecinos.

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