El acuerdo sobre justicia transicional sellado por el gobierno colombiano y las FARC, que acerca el fin del conflicto interno, generó muestras de optimismo y satisfacción en distintos países y gobiernos, aunque también hubo advertencias sobre riesgo de impunidad.
A un día del histórico acuerdo realizado entre el presidente Juan Manuel Santos y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño alias Timochenko, el jefe negociador del gobierno en el proceso de paz en La Habana, Humberto de la Calle, señaló a la prensa que el anuncio marca el “conteo regresivo” para “liquidar un conflicto de más de 50 años”.
El anuncio despertó reacciones en Colombia y en todo el mundo. Para expertos en el tema de la paz, el acuerdo le da mucha fuerza al proceso de La Habana, y al fijar fechas para el fin de las conversaciones se les da esperanza al pueblo colombiano y credibilidad a las negociaciones.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, calificó el acuerdo de “gran paso adelante”. Y el de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó a ambas partes por un acuerdo que representa un “progreso significativo para alcanzar un acuerdo final de paz y colocar a Colombia más cerca aún de que termine el conflicto armado más largo del hemisferio”. También se sumaron al optimismo los gobiernos de Bolivia, México, Argentina, Brasil, Francia y Alemania. Por su lado, el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, dijo que los acuerdos anunciados "son la antesala de la paz”.