18 de mayo de 2017 - 00:00

Saqueos: militarizan zona fronteriza de Venezuela

Tras la muerte de dos jóvenes y vandalismo en Táchira -limítrofe con Colombia-, el gobierno envió 2.600 militares en busca de controlar la violencia. Hubo 50 muertos en 45 días.

El ministro de la Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino López, ordenó el envío de 2.600 militares al Estado suroccidental de Táchira, fronterizo con Colombia, para reforzar la seguridad ante las protestas ocurridas en esa zona, que en los últimos dos días dejaron dos fallecidos, numerosas estaciones policiales incendiadas y comercios saqueados en los últimos días.

Padrino López indicó en una transmisión de la televisora estatal que se enviarán 2.000 guardias nacionales y 600 uniformados del grupo de operaciones especiales como parte de la “segunda fase” del programa de seguridad denominado “plan Zamora”, que activó el gobierno a mediados del mes pasado en respuesta a las manifestaciones casi diarias que realiza la oposición desde finales de marzo.

El ministro acusó a la oposición de promover acciones violentas y de tratar de “caotizar” el abastecimiento de alimentos y combustible.

“No se equivoquen, porque ya estamos cansados de ver correr sangre en las calles producto de la irresponsabilidad de estos actores políticos que no quieren ver sino una guerra civil”, dijo Padrino López tras denunciar que una instalación militar del Táchira fue asediada por manifestantes que le lanzaron bombas molotov.

Entre el lunes y martes se registraron protestas contra el gobierno en la ciudad de San Cristóbal, capital del Estado, y localidades aledañas. Los hechos provocaron disturbios en estaciones policiales y comercios. En los incidentes perecieron el joven Luis Álvarez, de 18 años, y Diego Hernández, de 32 años.

La Fiscalía General anunció que por el caso de Hernández fue detenido un policía. El total de víctimas de enfrentamientos, represión y "balas perdidas" asciende a 50 en los últimos 45 días en todo el país.

San Cristóbal, a unos 600 kilómetros al suroeste de Caracas, fue epicentro hace tres años de violentas protestas callejeras contra el gobierno que se extendieron por casi cuatro meses.

El jefe militar defendió la actuación de la Guardia Nacional y dijo que utilizan equipos para contener las manifestaciones de acuerdo a los estándares internaciones. “No usamos armas de fuego letales”, agregó.

Excesos en la represión

Algunas organizaciones humanitarias y la oposición han acusado a las fuerzas de seguridad de excederse en la contención de las muestras de descontento contra el gobierno, que se han extendido por casi siete semanas en varias ciudades del país, y han dejado 45 fallecidos, aunque la Fiscalía General sólo reconoce 42. 

Padrino López alabó la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que presentó la semana pasada el presidente Nicolás Maduro para la redacción de una nueva Constitución e hizo un llamado a la oposición para atender la iniciativa y acatar el llamado al diálogo del gobierno.

El dirigente opositor y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, denunció en su programa de una emisora local que jefes militares ordenaron la adquisición de minas antipersonales que serían empleadas contra manifestantes y la activación de grupos paramilitares para reprimir las protestas. Las autoridades no han ofrecido comentarios sobre esto.

La declaración del ministro de la Defensa se da un día después que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, responsabilizara a Padrino López de las muertes de manifestantes y de la aplicación de la Justicia militar a civiles detenidos en las protestas. Almagro dijo que Padrino López es la “piedra angular del uso de la fuerza para sostener un golpe de Estado” en Venezuela.

El jefe militar no hizo ninguna referencia a las afirmaciones del secretario general de la OEA.

"Somos los judíos del siglo XXI", dijo Maduro

En memoria de los fallecidos en las protestas, los opositores al gobierno manifestaron el martes a la noche, con velas en dos centros comerciales del este y oeste de Caracas, un desafío a la inseguridad en un país con una tasa de 70,1 homicidios por cada 100.000 habitantes, 8 veces mayor al promedio mundial.

Al tildar esa protesta de luces como "simbología fascista", Maduro reiteró su acusación contra la oposición sobre un "plan golpista" orquestado por Washington y denunció una "campaña de persecución".

“Somos los nuevos judíos del Siglo XXI”, dijo Maduro, lo cual fue rechazado ayer por la comunidad judía en Venezuela por considerarlo una “banalización” de un hecho “único e incomparable”.

Hoy, los opositores marcharán hacia la sede del Ministerio de Interior y el sábado harán manifestaciones en todo el país.

AFP

Brasil se prepara para recibir una oleada de migrantes venezolanos

Brasil alista un plan de contingencia para una crisis migratoria en su frontera con Venezuela, en caso de que se agrave el conflicto político y social de su vecino, dijo ayer el ministro de Defensa, Raúl Jungmann.

El funcionario anunció por otra parte que el gigante sudamericano reenviará a su embajador a Caracas, tras una larga ausencia, como un “gesto de buena voluntad”.

Las relaciones bilaterales estaban congeladas desde la destitución, en agosto de 2016, de la presidente izquierdista Dilma Rousseff, considerada una aliada por el mandatario venezolano Nicolás Maduro.

Jungmann dijo que la situación en Venezuela, sacudida por una ola de protestas que hasta el momento deja 43 muertos, se convirtió en un factor de inestabilidad para toda la región y en el tema central de muchas discusiones del área de seguridad, tanto en Brasil como en otros países latinoamericanos.

“Hay que esperar que las cosas mejoren pero hay que prepararse en caso de que la situación empeore. Un deterioro de la situación implicará una presión migratoria y debemos tener estructuras para recibir y acoger a esas personas” en la frontera, señaló en una rueda con corresponsales extranjeros.

Brasil pasó de recibir un número insignificante de venezolanos a acoger de 6.000 a 8.000 por día, indicó Jungmann. La mayoría entran y salen cruzando la extensa frontera común de 2.200 kilómetros, pero otros se quedan.

El flujo de pedidos de refugio saltó de una única solicitud en 2010 a 1.805 el año pasado.

Jungmann dijo que un conflicto en la potencia petrolera caribeña podría desplazar hasta 2,5 millones de personas, la mayoría hacia Colombia, citando un trabajo académico.

“Eso da una idea de la preocupación que tenemos”, señaló.

AFP

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