La guerra en Siria ha dejado más de 200.000 muertos en casi 4 años, y el invierno en curso será duro para 1,7 millones de refugiados sirios privados de la ayuda alimentaria que distribuye la ONU.
La guerra en Siria ha dejado más de 200.000 muertos en casi 4 años, y el invierno en curso será duro para 1,7 millones de refugiados sirios privados de la ayuda alimentaria que distribuye la ONU.
“Nosotros hemos contabilizado desde marzo de 2011 la muerte de 202.354 personas”, anunció el martes el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Gran Bretaña que se basa en una amplia red de informadores en ese país en guerra.
Sin embargo, según su director, Rami Abdel Rahman, ese balance “seguramente es más elevado”, ya que “es imposible trabajar en algunas regiones controladas por el régimen o por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI)”.
De los 200.000 muertos registrados, más de 130.000 eran beligerantes de los dos bandos. Uno de cada diez civiles fallecidos era un niño.
Este balance fue publicado un día después del anuncio de la suspensión del programa de ayuda alimentaria de la ONU para 1,7 millones de refugiados, que hace temer una gravísima crisis en pleno invierno.
El Programa Alimentario Mundial (PAM) explicó el lunes que se había visto “obligado”, por falta de medios financieros, a suspender ese programa que permitía a los refugiados sirios en Jordania, Líbano, Turquía, Irak y Egipto comprar alimentos en los comercios locales.
Esta suspensión es “catastrófica”, pues “pondrá en peligro la salud y la seguridad de esos refugiados, y podría incluso provocar nuevas tensiones e inestabilidad en los países limítrofes que los albergan”, advirtió la directora del PAM, Ertharin Cousin.
El PAM lanzó un llamado de urgencia, explicando que necesitaba inmediatamente 64 millones de dólares para ayudar a los refugiados en diciembre.
Estos últimos no están preparados para enfrentar otro invierno, sobre todo en Líbano y Jordania, donde numerosos niños viven descalzos y carecen de ropa adecuada.
Más de 3,2 millones de sirios se refugiaron en los países vecinos: 1,1 millones en Líbano, 1,09 millones en Turquía, 618.000 en Jordania, 225.000 en Irak y 137.000 en Egipto, según el Acnur.
El programa del PAM está destinado a otorgarles una tarjeta alimentaria todos los meses, cuyo monto difiere según los países, y que supuestamente debe permitir que cada uno compre el equivalente de 2.100 calorías de alimentos diarias.
La suspensión de ese programa podría ser devastadora sobre todo en Líbano, donde no hay campamentos formales y la mayor parte de los refugiados vive en instalaciones improvisadas, hangares, garajes y edificios in terminar.
En Jordania, unos 450.000 refugiados no recibirán ayuda este mes, mientras que 90.000 continuarán beneficiándose en los campamentos.
