Turquía y Rusia acordaron un plan de alto el fuego para todo el territorio de Siria que entraría en vigor esta medianoche, anunció ayer la agencia turca Anadolu, lo que no ha sido confirmado ni por Rusia ni los rebeldes sirios.
Turquía y Rusia acordaron un plan de alto el fuego para todo el territorio de Siria que entraría en vigor esta medianoche, anunció ayer la agencia turca Anadolu, lo que no ha sido confirmado ni por Rusia ni los rebeldes sirios.
El plan apunta a extender al conjunto del territorio sirio el alto el fuego instaurado hace dos semanas en Alepo, tras negociaciones apadrinadas por Moscú y Ankara, que permitió la evacuación de miles de combatientes y civiles de loa barrios rebeldes de la segunda ciudad de Siria.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que no tiene “suficientes informaciones” para confirmar este acuerdo. El presidente turco Erdogan, que pronunció un discurso ayer por la mañana, no mencionó tampoco el cese del fuego.
Un responsable rebelde sirio afirmó por su parte en Beirut, bajo condición de anonimato, que los detalles no fueron sometidos a los bandos rebeldes y por lo tanto no hay acuerdo.
Labib Al Nahhas, que administra las relaciones exteriores del poderoso grupo islamista rebelde Ahrar al-Cham, también afirmó en Twitter en la tarde que los grupos revolucionarios armados no recibieron “proposición oficial a propósito de un cese el fuego”.
“Decir que aprobaron el cese del fuego es incorrecto”, afirmó.
Turquía y Rusia están trabajando para que el plan entre en vigor este mismo jueves, precisó Anadolu sin dar más detalles. El acuerdo, que aún no ha sido confirmado por responsables turcos o rusos, excluye del alto el fuego a los “grupos terroristas”.
El plan ruso-turco todavía no fue sometido a los grupos armados de la oposición y por lo tanto todavía no hay acuerdo, dijo en Beirut un responsable rebelde que requirió el anonimato.
En caso de éxito, el acuerdo servirá de base para las negociaciones políticas entre el régimen sirio y la oposición que Moscú y Ankara quieren organizar en Astaná, la capital de Kazajistán.
La agencia tampoco precisa dónde y cómo se acordó el plan, pero en las últimas semanas hubo conversaciones entre Turquía, Rusia y representantes de la oposición siria en Ankara.
Una nueva reunión entre representantes rusos, turcos y de la oposición siria armada se llevará a cabo el jueves por la mañana en Ankara, anunció por su parte la televisión catarí Al Yazira.
Rusia y Turquía están muy activas en el conflicto sirio, donde apoyan a fuerzas adversas. Turquía apoya a los rebeldes y pide la salida del poder del presidente sirio Bashar al Asad, a quien Rusia, al igual que Irán, apoya indefectiblemente.
Sin embargo, en los últimos meses, tras superar la crisis provocada por el derribo de un caza ruso por la fuerza aérea de Turquía en la frontera sirio-turca a fines de 2015, ambos países comenzaron a cooperar estrechamente en Siria.
Hasta el momento no se ha fijado ninguna fecha para las reuniones de Astaná, pero la portavoz del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, Maria Zajarova, dijo en la víspera que esa reunión todavía estaba en ciernes y que de todos modos no reemplazaba las negociaciones de Ginebra, previstas para comienzos de febrero.
La reconstrucción de Alepo es una tarea gigantesca
Um Fayez lleva dos años sin poder utilizar su lavadora por falta de electricidad. Como todos los habitantes de Alepo, espera con impaciencia las obras de reconstrucción de la que era una de las ciudades más bellas de Siria antes de la guerra.
En la ex capital económica del país, más del 50% de los edificios y de las infraestructuras quedaron parcial o totalmente destruidas, según “una evaluación preliminar optimista” del Ayuntamiento.
Los combates acabaron hace dos años con la principal central eléctrica de la zona, la de Sfire, al sureste de Alepo. En cada barrio se oye el zumbido de los generadores, enchufados a las casas mediante una maraña de cables.
Los habitantes tampoco tienen agua corriente, ya que la principal estación de bombeo de Suleiman al Halabi sólo funciona a un tercio de su capacidad debido a los combates.
Pero la prioridad del Ayuntamiento es hacer desaparecer antes de finales de año la línea de demarcación que separaba el sector oeste, en manos de las fuerzas gubernamentales, de los barrios orientales, que controlaban los rebeldes.