15 de febrero de 2017 - 00:00

Rusia, en el centro del debate político

Rusia se instaló a partir de mediados  de 2016 en el centro del debate político estadounidense; su influencia en la elección es investigado y sus vínculos con un colaborador cercano del presidente han provocado el primer escándalo del gobierno de Trump, en que se mezclan espionaje y geopolítica.

Lo que comenzó por la difusión de mensajes pirateados de altos dirigentes del Partido Demócrata en julio de 2016 se transformó con el paso de los meses en un asunto de Estado, con caída del asesor en seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, y una pregunta lacerante: ¿llegaron el 45° presidente de Estados Unidos o su entorno a un pacto táctico con Vladimir Putin durante la campaña electoral a cambio de una rehabilitación internacional de Moscú?

Michael Flynn, ex director de inteligencia militar, descartado por Obama y luego reclutado por Trump, está acusado de haber aludido en diciembre al levantamiento de las sanciones contra Rusia, por la anexión de Crimea, en una conversación telefónica con el embajador ruso en Washington, Serguei Kislyak. También habría intentado sabotear el impacto de las nuevas sanciones aprobadas por Obama en represalia por las operaciones de pirateo informático y de desinformación atribuidas a Moscú durante las elecciones.

Es el segundo personaje del entorno de Trump que mantenía vínculos sospechosos con Rusia. En agosto de 2016 el millonario neoyorquino despidió a su director de campaña, Paul Manafort, sospechoso de haber recibido millones de dólares del ex presidente ucraniano prorruso Viktor Ianukovich.

En octubre, tras la publicación por WikiLeaks de la correspondencia robada al jefe del equipo de campaña de la candidata demócrata, John Podesta, Obama apuntó sus críticas a Rusia. En diciembre los servicios de inteligencia estadounidense acusaron públicamente a Putin de haber querido que Clinton fuera derrotada en las urnas.

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