Mucho antes de convertirse en un bosque, las 157 acres —unas 63 hectáreas— de May's Wood eran terrenos agrícolas utilizados para cultivos y ganado. Brian May decidió cambiar ese destino y desarrollar allí un proyecto que no estaba relacionado con Queen ni con la música: recuperar un hábitat para la fauna local.
El guitarrista, que cumplió 79 años en julio de 2026, había adquirido tierras cerca de Bere Regis, en Dorset, y posteriormente agregó alrededor de 160 acres de campos agrícolas.
Sir Brian May plantando el primer árbol. Foto: Linda Lamon.
En septiembre de 2013 comenzó formalmente la transformación junto con Save Me Trust, la organización que fundó para trabajar en defensa de los animales.
Más de 100.000 árboles para devolver el bosque
El proyecto fue bautizado inicialmente como Save Me Woods, pero los vecinos terminaron llamándolo May's Wood, un nombre que después quedó establecido oficialmente.
La primera jornada de plantación tuvo una fuerte participación comunitaria. Vecinos y alumnos de una escuela local acompañaron a May mientras colocaba el primer roble del nuevo bosque. Aquella tarde se plantaron unos 600 ejemplares, pero el plan era mucho más grande.
En los meses siguientes se incorporaron robles, hayas, castaños, tilos, cerezos silvestres, nogales y distintas especies de arbustos. Para el décimo aniversario del proyecto, en 2023, la cifra había llegado a 101.000 árboles y arbustos nativos.
También se mantuvieron sectores abiertos, praderas de flores silvestres y corredores entre las áreas forestadas, en lugar de llenar toda la superficie de árboles.
Qué pasó con los animales después de una década
El objetivo nunca fue únicamente plantar. May quería construir un corredor para la fauna y recuperar gradualmente un terreno que, según la organización, había sido bosque siglos atrás.
El mapa muestra la zona de plantación
Con el crecimiento de los árboles comenzaron a aparecer cambios visibles. Save Me Trust y el sitio oficial del músico señalan que May's Wood empezó a atraer especies de insectos, aves y pequeños mamíferos que no habían estado presentes durante los años de agricultura intensiva.
Las praderas favorecieron además la presencia de abejas y mariposas, mientras los setos densos y sectores restringidos al tránsito humano fueron diseñados para ofrecer refugio a animales y aves que anidan en el suelo.
La organización aclara un punto importante: no se buscó introducir artificialmente nuevas especies. El planteo consistió en mejorar el hábitat y permitir que la fauna existente recuperara espacio por sí misma.
El proyecto que Brian May pensó para después de su propia vida
May habló desde el principio de una escala temporal mucho mayor que la de una plantación ornamental. Su intención era que los árboles llegaran a adultos y el bosque pudiera ser disfrutado por generaciones futuras.
Una década después de colocar aquel primer roble, las fotografías comparativas ya mostraban árboles jóvenes convertidos en un paisaje forestado mucho más consolidado.