Las aplicaron a sospechosos de terrorismo. La agencia de inteligencia ocultó información al Congreso y la Casa Blanca. Obama dijo que esas prácticas son “contrarias a nuestros valores”, y el jefe de la CIA alegó que “gracias” a ellas se “pudieron prevenir
Revelan brutales torturas de la CIA
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Las torturas utilizadas por la CIA contra sospechosos de pertenecer a la red Al Qaeda fueron “mucho peores” de lo admitido hasta ahora, y la agencia ocultó información clave al Congreso y la Casa Blanca, afirma un informe del Senado estadounidense divulgado ayer.
En la introducción del documento, la senadora Dianne Feinstein, líder del Comité de Inteligencia, no dejó dudas sobre el resultado de las investigaciones: “Es mi conclusión personal que, en cualquier acepción del término, los detenidos de la CIA fueron torturados”.
El demoledor informe de 525 páginas, con numerosos párrafos cubiertos con tinta negra para ocultar información confidencial, es apenas un resumen de una versión de más de 6.000 páginas que se mantiene en secreto. El texto toma mucho cuidado de utilizar la palabra “tortura” y prefiere el eufemismo de “técnicas reforzadas de interrogatorio”, que había sido adoptado en el gobierno del presidente George W. Bush.
"Mucho peor" de lo conocido
El documento presentado públicamente ayer afirma categóricamente que los métodos de interrogatorio aplicados por la CIA fueron “brutales y mucho peores” de lo que se había admitido hasta el momento.
Sin embargo, apunta el documento, esas torturas “no fueron una forma eficiente de adquirir información precisa u obtener la cooperación de detenidos”, aunque la CIA insistía en la eficacia del sistema. Al analizar los argumentos de la CIA sobre la eficacia de la tortura, el comité investigador “revisó 20 de los más frecuentes ejemplos de éxito antiterrorista que la CIA atribuyó al uso de técnicas reforzadas de interrogatorio, y llegó a la conclusión que estaban equivocados en aspectos fundamentales”.
De acuerdo con la investigación, la CIA “no estaba preparada cuando comenzó a operar su Programa de Detención e Interrogatorio, más de seis meses después de haber re0cibido autorización para mantener detenidos”. El estudio del Senado también denuncia que la CIA “no condujo un conteo profundo o preciso del número de personas que detuvo, y del número de detenidos que no reunían el mínimo de condiciones de ser detenidas”.
Además, los programas de “métodos mejorados de interrogatorio” fueron diseñados por dos psicólogos contratados. “Para el año 2005, la CIA dependía pesadamente de operaciones tercerizadas ligadas al programa”, apunta el documento divulgado ayer.
El texto acusa también a la CIA de haber presentado “información incorrecta” entre 2002 y 2007 al Departamento de Justicia sobre el alcance y los efectos de la tortura, e impedir que el Congreso logre supervisar la aplicación de ese método de interrogatorio.
De esa forma, “la CIA impidió la supervisión por parte de la Casa Blanca y la toma de decisiones”, añade el informe. La propia administración del programa de interrogatorios por parte de la CIA “complicó, y en algunos casos impidió” la acción de otros departamentos del Poder Ejecutivo.
Un párrafo del informe también señala que “la CIA coordinó el filtrado de información clasificada para la prensa, incluyendo información incorrecta sobre la eficacia” de los interrogatorios bajo tortura.
Poco después de conocerse el documento, el presidente Barak Obama emitió una nota donde afirmó que la tortura era “contraria a nuestros valores”. El gobierno que debió diseñar una respuesta a los ataques del 11 de setiembre de 2001 enfrentó “opciones difíciles”, apuntó Obama. “Como ya he dicho antes, nuestra nación hizo muchas cosas bien en esos años difíciles. Pero al mismo tiempo algunas de la acciones tomadas eran contrarias a nuestros valores”, apuntó.
A su vez, el director de la CIA, John Brennan, insistió en que la aplicación de métodos brutales de interrogatorio ayudaron a prevenir atentados.
El presidente de la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Mike Rogers, dijo que la divulgación era “una pésima idea” y que “nuestros aliados nos dicen que provocará violencia y muertes”.
Hallazgos clave del informe
- Durante los interrogatorios que se adelantaban a los detenidos se usaron técnicas como el ahogamiento simulado o privarlos del sueño y mantenerlos despiertos fueron ineficaces a la hora de conseguir información de inteligencia que permitiera hacer operativos en contra de los grupos terroristas o que pudieran prever ataques terroristas a Estados Unidos.
-Las condiciones de encarcelamiento de los terroristas y los interrogatorios a los que fueron sometidos resultaron más brutales de lo que los funcionarios de la CIA reconocieron al público. Una de las técnicas de asfixia simulada, que consistía en arrojar agua a una toalla amarrada a la cabeza de un detenido, fue “perjudicial a nivel físico”, y provocó vómitos y convulsiones en los detenidos.
-La administración de la CIA de estos interrogatorios así como de su sistema de prisiones clandestinas en países extranjeros fue “profundamente defectuosa”. El personal a cargo no fue entrenado debidamente, el personal médico que atendió a los detenidos fue entrenado para que ofrecieran malos tratos.
-La implementación de estos interrogatorios se basó en un programa desarrollado por dos psicólogos que no tenían experiencia previa en técnicas de interrogación o en acciones antiterroristas. -La CIA trató de impedir o evitar que el Congreso supervisara de manera activa estos programas. Altos funcionarios de la CIA dieron información inexacta, de manera repetida, a líderes del Congreso .
- A menudo, funcionarios de la CIA dieron información inexacta a la administración del ex presidente George W. Bush y a sus asesores jurídicos, lo que impidió un adecuado análisis de las actividades que se realizaban en esas prisiones. Los asesores jurídicos de Bush se basaron en datos erróneos provistos por la CIA al establecerlos como técnicas legítimas de interrogación y que incluyó el método del submarino.
- En ocasiones, quienes hacían los interrogatorios utilizaron técnicas que no eran toleradas por sus superiores en la CIA o por los asesores legales de la Casa Blanca. No obstante, quienes hicieron esos interrogatorios y los funcionarios de prisiones que violaron las políticas de la CIA raramente fueron objeto de un proceso disciplinario o fueron reprendidos.
-Mucha de la información que la CIA proporcionó a los medios de comunicación sobre su programa de interrogación y detención fue inexacta, e impidió que se hiciera una buena supervisión sobre el tratamiento que recibían los detenidos.
Piden juzgar a responsables
Grupos de defensa de los derechos humanos llamaron a juzgar a los responsables de un programa de torturas de la CIA mucho más brutal de lo que se suponía.
Para las organizaciones humanitarias, el documento muestra que los métodos secretos usados por la CIA para extraer información de los detenidos tras el 11-S violaron repetidamente la legislación internacional y los derechos humanos elementales.