Los demócratas y las políticas de Barack Obama sufrieron una histórica derrota legislativa. La oposición obtuvo la mayoría en ambas Cámaras y recuperó gobernaciones en Estados clave. Los electores demostraron no confiar en las medidas económicas del presi
Republicanos controlan el Congreso
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Los demócratas intentaban comprender ayer las causas de su histórica derrota en la elección legislativa, alimentada por la desconfianza de los estadounidenses hacia la política económica del presidente Barack Obama, cuyo discurso sobre la reactivación no fue escuchado.
Seis años después de su triunfal elección en la Casa Blanca, Obama amaneció ayer con la mayoría republicana más importante en el Congreso en décadas. Los republicanos hicieron cartón lleno, no sólo quedándose con el Senado y aumentando su mayoría en la Cámara, sino con gobernadores en estados que no habían visto los colores del “Old Party” en mucho tiempo.
Ante la prensa, ayer a la tarde Obama reconoció que los republicanos tuvieron "una buena noche” el martes, pero no siguió los pasos de su correligionario Bill Clinton en 1994, quien admitió su responsabilidad en la derrota electoral.
Sin embargo, adelantó que tratará de buscar ámbitos de cooperación con sus opositores: “Estoy ansioso por trabajar con el nuevo Congreso para que los dos próximos años sean lo más constructivos posible”, dijo. El presidente señaló, por ejemplo, que pediría ayuda a los legisladores para combatir la epidemia de ébola y su apoyo a una acción militar contra los radicales islámicos en Irak y Siria.
La economía, decisiva
Los votantes coincidieron en un 70% en que la situación económica del país es mala; sólo 1% la considera “excelente”, según sondeos a boca de urna de un consorcio de medios.
El veredicto dio al traste con el discurso que Obama usó en la campaña y el cual enfatizó en que todos los indicadores económicos estadounidenses son positivos y que la recesión quedó atrás. El crecimiento fue de 3,5% en el tercer trimestre y el desempleo de 5,9, su nivel más bajo en seis años.
A su turno los republicanos, pese a su éxito en las urnas, tampoco parecen haber logrado superar el desencanto estadounidense con la clase política. En 2012, 46% de los votantes creía que el país iba “en la dirección correcta”; este año, sólo 31% lo piensa así. Sólo uno de cada cinco cree que la próxima generación vivirá mejor que ahora.
La economía es la prioridad de los estadounidenses, seguida de por la salud, la inmigración ilegal y la política exterior: tres sectores en los cuales el gobierno de Obama busca apagar incendios desde hace meses, dando la impresión de tener una gestión vaga y sin proyección en temas como el ébola y la lucha contra los yihadistas, temas que fueron blanco de avisos publicitarios de la campaña republicana.
Críticas demócratas
Según la estratega demócrata Celinda Lake, el mensaje enviado por los votantes es claro: "Sean un poco más productivos, por una vez". "Espero que el presidente piense en su balance y muestre un poco más de liderazgo", dijo el ex representante demócrata Martin Frost, en un encuentro entre politólogos y encuestadores organizado por el National Journal.
La confusión se hace más evidente al constatar que los electores en varios estados votaron a candidatos republicanos al mismo tiempo que respaldaron propuestas promovidas activamente por los demócratas. De esta forma, el salario mínimo subirá en Alaska, Arkansas, Nebraska y Dakota del Sur. Un referéndum impulsado por los republicanos contra el aborto fracasó en Colorado, aunque los demócratas perdieron allí la lucha por el Senado.
El secretario de Estado, John Kerry, ex presidente del Comité de asuntos exteriores del Senado, recordó que la Cámara alta funciona principalmente con una mayoría calificada de 60 votos sobre 100.
La bancada republicana alcanzará entre 52 y 54 legisladores, cuando se conozcan los resultados definitivos. Si se mantiene unida, la bancada demócrata podrá bloquear toda iniciativa republicana. “Como vimos en los últimos años, la minoría tiene un poder enorme”, recordó Kerry desde París.
Estrategia electoral
Los republicanos, por su parte, creen que su victoria tiene también otra explicación: que pudieron revertir su retraso tecnológico con respecto a los demócratas de la generación Obama. “Hemos instalado una infraestructura informática y digital sin precedentes, lo que nos permitió movilizar a los votantes y ganar la batalla”, se congratuló el Comité Nacional Republicano en un comunicado.
También es cierto que los candidatos republicanos al Senado evitaron cometer errores funestos como ocurrió en 2010 y 2012. Un nuevo contingente de senadores y senadoras cuadragenarios renovará la imagen de un partido a menudo acusado de ser anticuado y demasiado masculino.
Obama dijo que no derogará la reforma sanitaria
Obama aseguró que no firmará la derogación de la reforma sanitaria que fue insignia de su primer mandato y que algunos republicanos amenazaron con anular, y que “antes de fin de año” tomará las medidas que considere “que mejorarán el funcionamiento” del sistema migratorio.
“Si de hecho el liderazgo republicano quiere ver un proyecto de ley aprobado, ahora tienen la capacidad para aprobarla y, espero, de comprometerse conmigo y los demócratas en ambas cámaras del Congreso”, advirtió, mencionando que prefiere ver una nueva legislación que reforme el sistema de inmigración a tener que adoptar órdenes por decreto. Obama recordó que su “objetivo número uno” como presidente en los dos últimos años al frente de la Casa Blanca “es ejecutar lo más que pueda para los estadounidenses”.