El jefe populista de la diplomacia israelí, Avigdor Lieberman, aliado político del primer ministro Benjamin Netanyahu, renunció a su cargo ayer, un día después de su inculpación por fraude y a cinco semanas de las elecciones legislativas.
El jefe populista de la diplomacia israelí, Avigdor Lieberman, aliado político del primer ministro Benjamin Netanyahu, renunció a su cargo ayer, un día después de su inculpación por fraude y a cinco semanas de las elecciones legislativas.
Jefe del partido ultranacionalista Israel Beiteinu (Israel Nuestra Casa), Lieberman es el número dos de la lista común elaborada después de una alianza electoral con el Likud (derecha) de Netanyahu para las legislativas del 22 de enero. "Legalmente no estoy obligado a presentar mi renuncia" pero "decidí renunciar a mis funciones de ministro de Relaciones Exteriores y de viceprimer ministro", declaró Lieberman, de 54 años, en un comunicado.
Netanyahu asumirá de manera interina sus funciones hasta la composición de un nuevo gobierno después de las elecciones.
"Después de haber sido objeto desde hace dieciséis años de demandas judiciales y de escuchas policiales, quiero sin tardar terminar con este caso y lavar definitivamente mi nombre", añadió.
El jueves "renuncié inmediatamente a mi inmunidad parlamentaria", dijo.
Lieberman fue inculpado por "abuso de confianza y fraude" por haber promovido al ex embajador de israelí en Belarús, Zeev Ben Ariech, quien le había entregado información confidencial sobre una investigación policial contra su persona en ese país.
"Decidí presentar un acta de inculpación contra Lieberman por haber propuesto al gobierno en diciembre de 2009 nombrar al ex embajador en Belarús en otro país, a pesar de que, según las pruebas en nuestro poder, él sabía que había cometido una falta profesional", dijo el fiscal general.
Según el fiscal general, Zeev Ben Ariech, transmitió a Lieberman "informaciones secretas, en particular detalles sobre una investigación policial" contra el canciller. En cambio, el fiscal general dijo que no había "pruebas suficientes para inculpar" a Lieberman en el caso de financiamiento ilegal de las campañas electorales.
En este expediente, el ministro estaba bajo la amenaza de una inculpación oficial por "lavado de dinero, soborno de testigos, abuso de confianza y fraudes", delitos que son castigados hasta con más de diez años de cárcel.