16 de noviembre de 2014 - 00:00

Putin deja el G20 criticado por Occidente

Los presidentes de los países más desarrollados exigieron al presidente ruso que saque sus tropas de Ucrania, donde la guerra separatista ya dejó 4.000 muertos, en su mayoría civiles. “Es una amenaza para el mundo”, coincidieron.

El presidente ruso, Vladimir Putin, abandonará hoy antes de lo previsto la cumbre del G20 en Brisbane (Australia), sometido al fuego de las críticas de Occidente por su papel en la crisis ucraniana.

“Su programa para la segunda jornada de hoy ha cambiado y ha sido acortado”, dijo un delegado ruso bajo condición de anonimato, descartando que el mandatario se marche por la presión de las potencias occidentales.

“No ha habido escándalos”, aseguró la misma fuente.

El mandatario participará en las reuniones de la cumbre pero no estará presente en el almuerzo oficial de clausura de la reunión, aunque atenderá a la prensa antes de partir. El delegado restó importancia a esta ausencia alegando que la comida era “más bien un entretenimiento”. “Putin se irá sin duda cuando todo el trabajo haya sido completado” aseguró el portavoz de Putin, Dimitri Peskov, a una radio rusa.

Ucrania continúa poniendo a prueba la habilidad del selecto club para hacer que su peso económico se traduzca en eficiencia a la hora de resolver las crecientes diferencias diplomáticas que se imponen como un nuevo muro entre Rusia y Occidente, al más puro estilo del período de la guerra fría.

El gobierno alemán informó ayer que una colaboradora de su embajada en Moscú fue expulsada, aparentemente en represalia por la salida de Berlín de un diplomático ruso.

"Sentimientos conflictivos"

Desde el viernes, víspera del inicio de la cumbre en esta ciudad al este de Australia, los países anglosajones multiplicaron las críticas contra Rusia y su rol en la crisis ucraniana.

“Amenaza para el mundo”, en busca de la “gloria perdida del zarismo”, agresor de países más pequeños: Estados-Unidos, Australia o Gran Bretaña no se han mordido la lengua.

Según la prensa canadiense, el primer ministro Stephen Harper habría sido incluso más directo con el mandatario ruso durante su primer encuentro ayer, al espetarle: “Supongo que le daré la mano pero sólo quiero decirle una cosa: salga de Ucrania”.

La OTAN confirmó esta semana las afirmaciones de Kiev, que acusaba a Rusia de haber desplegado tropas y armamento militar al este de Ucrania, información que Moscú se ha obcecado en desmentir.

Desde el principio del conflicto, en abril, más de 4.000 personas, la mayoría civiles, han muerto en el enfrentamiento entre las tropas de Kiev y los rebeldes prorrusos.

La decisión de Putin de acortar su estancia en la cumbre no suscitó reacciones inmediatas de las diversas delegaciones.
Antes de ese anuncio, Putin se había entrevistado con varios miembros del grupo, como el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, François Hollande.

Con el primero, hubo apretón de manos frente a la prensa pero no comenzaron a hablar públicamente sino que hicieron una entrevista a puerta cerrada al margen de la cumbre, signo de la gran tensión que existe entre Londres y Moscú, según los medios rusos.

Un portavoz del Kremlin declaró que ambos dirigentes habían expresado “un interés por restaurar los lazos entre Rusia y Occidente y adoptar medidas eficaces para solucionar la crisis ucraniana, lo cual facilitará abandonar sentimientos conflictivos”.

La prensa británica citaba a una fuente próxima a Downing Street afirmando que Cameron había sido “claro” al establecer la necesidad de respetar los acuerdos de Minsk del 5 de setiembre, que prevén un alto el fuego entre las partes de la contienda.

Gran Bretaña ya amenazó el viernes a Rusia con nuevas sanciones internacionales.

Por el contrario, en su reunión con François Hollande, los mandatarios iniciaron su conversación ante las cámaras, en un momento en que la cuestión candente (y evitada durante el encuentro, según una fuente francesa) para ambos es la entrega aplazada de dos buques de guerra de Francia a Rusia, que no se prevé que ocurra antes de la resolución del conflicto en Ucrania.

En declaraciones a la televisora alemana ARD, Putin dijo que impedir el acceso de Rusia a los mercados de capitales perjudicaría las exportaciones occidentales. “Si se cortan los recursos de nuestras instituciones financieras, éstas podrán otorgar menos préstamos a las compañías rusas que trabajan con socios alemanes”, dijo el mandatario ruso. “Tarde o temprano afectará a ustedes tanto como a nosotros”. Agencias

Ucrania, contaminación, ébola y economía global

La reactivación de la alicaída economía mundial y la creación de empleo son los principales asuntos de la agenda del G20, cuya reunión concluye hoy en Brisbane, pero Ucrania, el ébola o el medio ambiente han empezado a rivalizar con la economía.

El anfitrión australiano de la reunión, el primer ministro Tony Abbott, insiste en que la atención se centre en cómo hacer para que la economía crezca dos puntos adicionales en los próximos cinco años y crear empleo.
Ante los partidarios de las reformas estructurales y la austeridad, hay una voz que se alza en pro de los incentivos a la demanda mediante

la inversión masiva en infraestructuras, el fomento del comercio y la regulación del sistema financiero.
Asimismo, el G20 quiere perseguir agresivamente la evasión fiscal y cerrar lagunas en la legislación que utilizan las empresas para pagar el mínimo de impuestos o hacerlo en el lugar más favorable.

Pese a la situación en Oriente Medio, en el este de Europa y a los problemas “terribles” del África occidental, el mensaje que deben dar los líderes al término de dos días de reunión es el de “esperanza y optimismo”, dijo el primer ministro australiano.

El presidente estadounidense, Barack Obama, fortalecido por el acuerdo alcanzado en Pekín esta semana con China, quiere poner el medio ambiente en el centro de la agenda de las economías más desarrolladas, que juntas producen casi el 90% del PBI mundial y el 84% de las emisiones contaminantes.

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