El demócrata Bill de Blasio prometió dar una bocanada de aire fresco a la Gran Manzana con políticas de izquierda, una sensibilidad por América Latina y una familia multirracial y moderna.
El demócrata Bill de Blasio prometió dar una bocanada de aire fresco a la Gran Manzana con políticas de izquierda, una sensibilidad por América Latina y una familia multirracial y moderna.
De 52 años, casado y padre de dos hijos, el defensor del pueblo de Nueva York se presenta como la antítesis del actual alcalde Michael Bloomberg, un independiente de pasado republicano que dejará el cargo a fines de diciembre tras doce años y tres mandatos.
Duro crítico de las desigualdades existentes en esta ciudad de 8,3 millones de habitantes, propone aumentar los impuestos a los neoyorquinos ricos para financiar el jardín de infantes a partir de los 4 años y denuncia los polémicos controles espontáneos de la policía de Nueva York, que afectan sobre todo a hispanos y negros.
“Soy un hombre de izquierda que cree en la intervención del Estado”, dijo recientemente De Blasio, de 1,95 metro de altura, de origen italiano por el lado materno y cuyo padre -de ascendencia alemana- se suicidó.
Su mujer, Chirlane McCray, una poeta afroamericana ex lesbiana y seis años mayor que él, lo acompaña siempre y es su socia política, con los Clinton como modelo.