"¿De qué sirve combatir si ni siquiera toman en cuenta nuestro voto?", protesta un joven rebelde ruso armado, en la línea del frente alrededor de Slaviansk, en el este de Ucrania, quien no puede votar en el referéndum de "independencia" porque quemó sus documentos ucranianos.
"Ninguno de nosotros tiene pasaporte", el principal documento de identidad en Ucrania, dice este hombre vestido con un traje militar, quien, al igual que otros insurgentes prorrusos, no quiere que se lo considere ciudadano ucraniano.
"Lo siento, no quiero ofenderlo, pero, en ese caso, no se puede votar. Es la ley", le responde Vladimir Nikolaevich, un miembro de la comisión electoral que se trasladó al lugar en el que se encuentran estos rebeldes. Un joven con calzado y equipo deportivo negro y el rostro completamente cubierto por una capucha, le pregunta si su licencia de conducir le sirve para poder votar.
Vladimir Nikolaevich termina aceptando el "compromiso" y, al igual que en otros puestos avanzados, tras marcar con una cruz el ?da' (?sí') pone la papeleta en una pequeña urna transparente.
"Es la primera vez desde hace muchos años que voto", afirma luego, feliz, a sus compañeros, quienes permanecen imperturbables, sentados entre enormes bloques de hormigón apilados sobre la carretera, en una de las zonas más expuestas a los combates de la periferia de Slaviansk, el bastión de la rebelión en el este de Ucrania.
"La gente que nos defiende tiene que poder votar. Permanecen aquí durante días y, gracias a ellos, el referéndum se desarrolló sin ser perturbado" por los soldados ucranianos.