El gobierno español admitió ayer su “enorme preocupación” por la imputación de la infanta Cristina, hija del rey Juan Carlos, en el caso de corrupción Nóos, mientras la oposición socialista pidió a la Corona ôneutralidad” ante esta explosiva decisión judicial.
Con España aún convulsionada por este hecho sin precedentes un día después a la histórica citación judicial de la infanta, el canciller José Manuel García Margallo expresó la “enorme preocupación” que suscitó este asunto en el Ejecutivo y pidió que la situación de la princesa se “sustancie con rapidez”.
Se trata de un tema que “afecta a la imagen de España” y “el prestigio de la Corona, una institución que es capital”, declaró el jefe de la diplomacia española a la prensa antes de inaugurar una reunión de Naciones Unidas contra el hambre. La infanta Cristina, hija menor del rey Juan Carlos, fue imputada ayer por la Justicia española en el caso de corrupción en el que está siendo investigado su marido, Iñaki Urdangarín.