El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo ayer que el asesinato de tres activistas kurdas en París pudo ser un ajuste de cuentas dentro del clandestino separatista Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), que combate al Estado turco desde hace casi tres décadas.
"Puede ser un ajuste de cuentas interno en un momento en el que estamos haciendo un esfuerzo para acabar con el terrorismo e ir hacia adelante, por parte de quienes no desean esto", especuló el primer ministro, en relación a las recién iniciadas negociaciones de paz entre el Estado y la cúpula del PKK.
En todo caso, Erdogan, que hizo estas declaraciones durante un encuentro con periodistas en Senegal, aseguró que es muy pronto para hacer comentarios y que hay que esperar a que la justicia aclare las circunstancias de los asesinatos.
Las tres activistas kurdas, entre ellas una de las fundadoras del PKK, fueron "ejecutadas" y sus cuerpos hallados ayer en un centro pro-kurdo de la capital francesa, según dijo el ministro del Interior de Francia.
Decenas de kurdos se acercaron a la zona del crimen y se manifestaron contra Turquía, a la cual acusaron del asesinato.
En declaraciones recogidas por la cadena local NTV y reproducidas por la agencia de noticias EFE, Erdogan dijo que "también puede ser un intento de provocación y pienso que hay que esperar con paciencia a que se aclare".