12 de noviembre de 2014 - 00:00

Por primera vez una nave se posará sobre un cometa

Hoy, si todo sale bien, el módulo robot Philae descenderá de la sonda Rosetta hasta la superficie del cometa 67P, tras un viaje de 10 años a 450 millones de km de la Tierra.

Todo está a punto para que la sonda europea Rosetta pose hoy  una nave-robot científica sobre un cometa por primera vez en la historia, tras más de 10 años de viaje interplanetario, a 450 millones de kilómetros de la Tierra.

Si todo sale como está previsto, el módulo de exploración Philae se separará esta madrugada de la sonda espacial Rosetta y se posará en el cometa 67P/Churyumov-Geramisenko.

La sonda “funciona muy bien” y hasta ahora “todas las operaciones de vuelo se llevan a cabo como estaban previstas”, dijo Andrea Accomazzo, el director de vuelo de la misión Rosetta del Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC, por sus siglas en inglés).

El Centro forma parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) y está situado en Darmstadt (Alemania).
Desde el 6 de agosto, la sonda no tripulada Rosetta se desplaza a escasos kilómetros del cuerpo celeste, acompañándolo en su desplazamiento a medida que se aproxima al Sol.

El módulo Philae permitirá explorar directamente el núcleo del cometa, es decir la parte sólida que, por el efecto de la radiación solar genera la “coma” o cabellera y deja una cola visible de gases y polvo.

El cometa se encuentra actualmente viajando entre las órbitas de Júpiter y de Marte. Mide unos 4 kilómetros de diámetro, con una forma irregular, semejante a la de un pato de juguete de esos que los chicos usan en la bañadera.

A causa de su tamaño reducido, el cometa apenas genera fuerza de gravedad, por lo que será suficiente un leve impulso mecánico desde la sonda Rosetta para lanzar la operación de aproximación de Philae: 7 horas de lenta caída libre que alcanzará la velocidad de un metro por segundo en el momento del impacto.

El descenso comenzará a las 8.35 GMT (5.35 hora de Argentina) de hoy, y se espera que hacia las 16 GMT (13 de Argentina) también de hoy, se tengan las primeras informaciones del contacto con el cometa.

Teniendo en cuenta el tiempo de transmisión de la señal de radio desde Rosetta, la confirmación de la separación no llegará al ESOC hasta las 9.03 GMT (6.03 de Agentina).

Luego vendrán siete largas horas de espera antes del aterrizaje, cuya confirmación se espera a las 16.02 GMT.
Posibles sorpresas

Repleto de instrumentos de observación, Philae carece de sistema de desplazamiento autónomo, tiene el tamaño aproximado de una heladera y pesa unos 100 kilos.

La superficie del cometa está cubierta de polvo, su temperatura es de unos 70 ºC bajo cero y nada garantiza la ausencia de imprevistos. Se desconoce con qué se va a topar exactamente el robot y si la superficie del cometa será blanda como ceniza o dura como la roca o el hielo.

El lugar en la superficie del cuerpo celeste escogido para posar al módulo bautizado como Agilkia, no está exento de trampas, con cientos de rocas de entre 50 cm y 50 metros de diámetro y pendientes superiores a los 30º, por lo que el módulo tiene un 18% de probabilidades de caer en un lugar impropio.

Los instrumentos de observación de Philae comenzarán a operar durante el descenso y el robot enviará imágenes del periplo incluso antes de posarse.

El ESOC anunció ayer que los sistemas a bordo de Philae se habían encendido correctamente. Sin embargo, para chequearlos, los científicos los apagaron y volvieron a encender.

Para evitar que rebote sobre la superficie del cometa, Philae está dotado de un sistema de arpones en las patas destinados a asegurar su amarre inmediato. Pero nada garantiza que no termine hundiéndose en una superficie que resulte ser demasiado blanda.

Sembrando vida entre planetas

El contacto en el espacio se producirá tras una odisea de más de una década y 6.400 millones de kilómetros de recorrido interplanetario, que costó 1.300 millones de euros.

El viaje espacial iniciado en marzo de 2004 empezó con la sonda sobrevolando varias veces Marte y la Tierra para tomar impulso utilizando la fuerza gravitacional de los planetas y así ganar velocidad.

Luego tuvo un período de hibernación que le permitió ahorrar energía, antes de ser “despertada” nuevamente desde la Tierra al aproximarse a su objetivo.

Los cometas son agregados de polvo y hielo primordial, escombros restantes del proceso de formación del Sistema Solar ocurrido hace 4.600 millones de años.

Una de las teorías, conocida como la hipótesis de la “panspermia”, es que los cometas, al interactuar con la Tierra, ayudaron a sembrar la vida en ella, al traerle agua y moléculas orgánicas.

Si todo sale bien, Rosetta y su robot seguirán enviando información cuando el cometa esté en el punto de su trayectoria más cercano al Sol, en agosto de 2015.

¿Qué son estos cuerpos celestes tan populares?

En otras épocas los cometas causaban miedo: se pensaba que anunciaban catástrofes (erupciones volcánicas, epidemias, guerras o hambrunas). Pero ahora se han vuelto populares y despiertan interés a medida que las sondas espaciales descubren su verdadero rostro.

La palabra cometa viene del griego Komê que significa cabellera. Un cometa es un pequeño cuerpo celeste del sistema solar, integrado por un núcleo de hielo, materia orgánica -es decir carbono, en combinación con otros elementos- y rocas, rodeado de polvo y gases. Se dice a menudo que un cometa se asemeja a una “bola de nieve sucia”.

Su trayectoria a menudo fuertemente elíptica pasa periódicamente cerca del Sol, como ocurre actualmente con el cometa 67P Churyumov-Guerasimenko.

Cuando el cometa se aproxima al astro, los hielos se convierten en gases y las moléculas gaseosas se desprenden como chorros desde el núcleo, explicó el astrofísico Francis Rocard, responsable del programa Rosetta. Estos poderosos chorros acarrean polvo y forma una nube de polvo y gases, la “cabellera” o “coma” que rodea al cometa. Posteriormente las moléculas se ionizan y son arrastradas por el viento solar produciendo una estela luminosa (la cola de iones del cometa) a veces visible a simple vista desde la Tierra, como en la estrella de Belén.

“La presión de radiación inducida por los fotones del Sol empuja a los pequeños granos de polvo produciendo una segunda cola compuesta de polvo”, explica Rocard.

En 1986, seis sondas espaciales sobrevolaron el famoso cometa Halley. La sonda europea Giotto reveló que su superficie era más negra que el carbón. Desde entonces, otros cometas han sido sobrevolados y cartografiados: Borrely (2001), Wild 2 (2004), Tempel 1 (2005 y 2011) y Hartley 2 (2010). El cometa 67P Churyumov-Guerasimenko sería el sexto que revela parte de sus secretos.

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