lunes 3 de agosto de 2020

Lydia Denton inventó un artefacto que evita muertes por golpes de calor.
Por las redes

Tiene 12 años e inventó un dispositivo que evita muertes por golpes de calor en los autos

Una niña de Estados Unidos recibió miles de dólares como premio por crear un artefacto que puede salvar vidas en épocas de calor.

Lydia Denton inventó un artefacto que evita muertes por golpes de calor.

Lydia Denton, una nena de 12 años, que vive en Estados Unidos ganó un premio de 20.000 dólares luego de inventar un dispositivo para evitar muertes por golpes de calor. El artefacto funciona midiendo la temperatura del auto y alerta a los dueños del vehículo y a los servicios de emergencias cuando sobrepasa el límite de los 39 grados.

“Me preocupa mucho porque es algo que está pasando en el mundo y sabía que se podía arreglar”, contó Lydia en una entrevista con el programa Good Morning, America!. “A nadie se le ha ocurrido una manera barata para poder solucionarlo, algo que la gente se pueda permitir”, explicó la adolescente.

El invento de Lydia se llama “Beat The Heat Car Seat”, es portátil, y se calcula que su precio podría ser de unos 56 dólares. Se coloca fácilmente en el asiento del automóvil y está diseñado con un detector de presión que registra cuando algo de 10 kilos o más se apoya en el asiento. A partir de ahí, comienza a analizar la temperatura. Si sobrepasa los 39 grados, envía la alerta.

Según publicó La Vanguardia, su invento ha ganado el cuantioso premio del certamen CITGO Fueling Education Student Challenge, un evento que anima a los niños a aplicar sus conocimientos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para desarrollar soluciones que ayuden en su día a día.

Lydia aseguró además que utilizará parte de esos 20.000 dólares para seguir desarrollando este dispositivo, y confía en poder comercializarlo en un futuro próximo. Otra parte la va a compartir con sus hermanos, de 14 y 10 años, que le han ayudado a desarrollar el proyecto. La madre de los chicos, profesora de ciencias, no podría estar más orgullosa.

“Los niños no saben lo que es ‘imposible’. Sueñan a lo grande. Lydia me lo ha demostrado una y otra vez”, explicó la mamá. Y añadió: “Me dice: ‘Mamá, tú piensas que es imposible. Yo puedo hacerlo’”.